Crypto news

23.06.2026
14:22

Exdirector del BIS: Las stablecoins y el dinero fiduciario pueden coexistir bajo reglas uniformes

El tono del debate en torno a las stablecoins está cambiando. Agustín Carstens, quien anteriormente presidió el Banco de Pagos Internacionales (BIS), declaró en el foro Point Zero en Zúrich que las stablecoins tienen el potencial de impulsar la innovación financiera, aumentar la inclusión y reducir los costos operativos. Esta declaración marca un notable suavizamiento de la postura de uno de los críticos más consistentes del dinero digital privado.

De la crítica severa al pragmatismo

Recordemos que ya en enero de 2022, Carstens advertía sobre la falta de fiabilidad de las stablecoins, señalando los incentivos de los emisores para invertir las reservas en activos riesgosos. En junio de 2025, afirmaba que dichos activos no superaban tres pruebas clave del dinero: unidad, elasticidad y protección contra actividades ilícitas. Ahora, su retórica suena diferente: «Deberíamos intentar crear las condiciones en las que podamos convivir con el dinero fiduciario y las stablecoins». Sin embargo, esto no implica un apoyo incondicional. Carstens subraya la necesidad crítica de una coordinación internacional de los reguladores, la cual, según su evaluación, aún está significativamente rezagada respecto al desarrollo del mercado.

Contexto regulatorio y postura del BIS

Este cambio de tono se produce en medio de la formalización de marcos legislativos para las stablecoins en Estados Unidos (GENIUS Act) y la Unión Europea (MiCA). No obstante, como señala acertadamente el exjefe del BIS, las normas nacionales no resuelven el problema del uso transfronterizo. Sin una armonización global de estándares, corremos el riesgo de tener un mercado fragmentado, donde las stablecoins existan en «zonas grises» regulatorias.

Cabe destacar que el propio BIS mantiene una postura más estricta. En su capítulo del Informe Económico Anual 2026, la organización reconoce que las stablecoins muestran algunas ventajas de la tokenización, pero no cumplen con las propiedades básicas del dinero de confianza y generan riesgos para la estabilidad financiera, la financiación bancaria y la soberanía monetaria. El BIS apuesta por la tokenización dentro del sistema bancario regulado, apoyándose en el dinero de los bancos centrales, y considera las stablecoins como activos privados cuya fiabilidad depende de las reservas y la infraestructura del emisor.

Opinión del analista

La evolución de las opiniones de Carstens no es solo una reevaluación personal, sino un reflejo de la realidad objetiva: las stablecoins se han convertido en un elemento demasiado significativo del sistema financiero como para ignorarlas. El mercado ya está votando por ellas con capital, y los pronósticos de los analistas de Jefferies sobre una salida de 1,15 billones de dólares de los depósitos bancarios hacia las stablecoins en los próximos cinco años parecen cada vez más realistas. Sin embargo, la pregunta clave sigue abierta: ¿podrá la regulación global alcanzar a la innovación, o seremos testigos de una fragmentación del panorama financiero donde cada jurisdicción juegue según sus propias reglas? Mi análisis profesional muestra que la coexistencia solo es posible bajo estándares estrictos y uniformes; de lo contrario, corremos el riesgo de obtener no inclusión, sino un nuevo nivel de riesgo sistémico.