El Senado de EE. UU. bloqueó el dólar digital hasta 2030: análisis de causas y consecuencias
El Senado de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley que introduce una prohibición directa para la Reserva Federal de emitir un dólar digital (CBDC) hasta 2030. La decisión fue respaldada por 85 senadores, con cinco votos en contra. El documento aún debe pasar por la Cámara de Representantes y recibir la firma del presidente, pero el hecho mismo de un apoyo tan amplio habla de una posición consolidada entre los legisladores.
Contexto político y mecanismos ocultos
La prohibición de la CBDC se incluyó en un proyecto de ley aparentemente no relacionado sobre vivienda asequible: la «21st Century ROAD to Housing Act». Se trata de una maniobra legislativa clásica que permite a los republicanos eludir procedimientos largos y acelerar la adopción de la norma. En la práctica, el documento solo consolida a nivel legislativo el rumbo marcado por el presidente Trump ya en enero de 2025, cuando firmó una orden ejecutiva calificando al dólar digital como una amenaza para «la estabilidad del sistema financiero, la privacidad y la soberanía».
La objeción clave no es contra la tecnología, sino contra la arquitectura del control estatal. Como señala el director general de «Technobit», Alexander Peresichan, la emisión directa de una CBDC por parte de la Reserva Federal otorga técnicamente al Estado acceso a todas las transacciones en tiempo real. Por eso, los partidarios de Trump consideran esta iniciativa no como una evolución del dólar, sino como una posible herramienta de supervisión financiera, citando como ejemplo el modelo chino del e-CNY, donde el control estatal sobre los flujos de dinero es mucho más amplio.
Lógica económica: bancos contra el Estado
Además de las cuestiones de privacidad, existe un argumento estructural. Si los ciudadanos pueden mantener fondos directamente en billeteras de la Reserva Federal, esto provocaría una salida masiva de depósitos de los bancos comerciales, socavando su capacidad crediticia. El director ejecutivo de Millpay, Igor Plotnikov, subraya que la administración Trump apuesta deliberadamente por las stablecoins privadas. Este enfoque permite mantener el dominio del dólar en la economía digital sin una reestructuración radical del sistema bancario de dos niveles existente. Es notable que tanto el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, como su sucesor, Kevin Warsh, quien calificó la idea como una «decisión política errónea», se hayan opuesto consistentemente al dólar digital.
Panorama global: EE. UU. frena, China y la UE aceleran
Mientras EE. UU. bloquea legislativamente el desarrollo de una moneda digital estatal, otras jurisdicciones están expandiendo activamente sus proyectos. El e-CNY chino había procesado transacciones por 16,7 billones de yuanes (2,37 billones de dólares) para noviembre de 2025, y el número de billeteras personales alcanzó los 230 millones. Además, desde enero de 2026, el e-CNY pasó a la versión 2.0, donde los saldos minoristas se convirtieron en obligaciones de los bancos comerciales, lo que permite utilizarlos para préstamos y acumulación de intereses. El subdirector del Banco Popular de China calificó directamente este modelo como una alternativa a las stablecoins.
El Banco Central Europeo tampoco se queda quieto: la fase preparatoria del euro digital ha concluido, las pruebas piloto comenzarán en la segunda mitad de 2027 y se espera un lanzamiento a gran escala para 2029. Como vemos, el mundo avanza hacia monedas digitales reguladas de bancos centrales, y EE. UU. corre el riesgo de quedarse rezagado.
Mi análisis: La prohibición de la CBDC en EE. UU. no es tanto una elección tecnológica como política y económica. Fija una diferencia fundamental de enfoques: la apuesta por una infraestructura de innovación privada (stablecoins) frente a un modelo estatal centralizado. Sin embargo, al bloquear el desarrollo de su propio dólar digital, EE. UU. cede la iniciativa a Pekín y Bruselas. A largo plazo, esto podría debilitar la posición del dólar en los pagos transfronterizos si sistemas alternativos, como el CBETS chino, realmente comienzan a formar un reemplazo funcional para SWIFT.