El exdirector del BIS revisó su postura: las stablecoins y el dinero fiduciario pueden coexistir bajo reglas unificadas

El exdirector del Banco de Pagos Internacionales (BIS), Agustín Carstens, realizó una importante declaración durante su intervención en el Point Zero Forum en Zúrich, que señala una posible evolución en la visión del establishment regulatorio. Según sus palabras, las stablecoins pueden convertirse en un catalizador de la innovación financiera, ampliar el acceso a los servicios financieros y reducir los costos de transacción. Esto contrasta fuertemente con su retórica anterior, mucho más dura.
De la crítica al pragmatismo
Carstens subrayó que los reguladores deben crear un entorno en el que el dinero fiduciario y las stablecoins puedan coexistir. También señaló que, para garantizar la interoperabilidad global de las "monedas estables" con las monedas tradicionales, se requiere una coordinación internacional que, según su evaluación, aún está muy por detrás del ritmo de desarrollo del mercado. Anteriormente, como jefe del BIS, Carstens fue uno de los opositores más vocales de las monedas digitales privadas, advirtiendo sobre los riesgos de las reservas no respaldadas y la falta de cumplimiento de los criterios básicos del dinero sólido.
Es importante entender que su nueva postura no es una capitulación total ante la industria cripto. Carstens ya no representa al BIS, y su opinión personal no refleja la política de la organización, que sigue manteniendo un enfoque más conservador. En su último informe, el BIS declaró directamente que las stablecoins, aunque muestran ventajas en la tokenización, no poseen las propiedades fundamentales del dinero de confianza y generan riesgos para la estabilidad financiera y la soberanía monetaria. La organización apuesta por la tokenización dentro del sistema bancario regulado, basándose en CBDC y depósitos.
El panorama regulatorio cambia el juego
El suavizamiento del tono de Carstens ocurre en un contexto de formación activa de marcos normativos para las stablecoins en jurisdicciones clave. En Estados Unidos entró en vigor la Ley GENIUS, y en Europa opera MiCA. Es precisamente la aparición de reglas claras lo que, al parecer, lleva a los antiguos críticos a reconocer que las stablecoins no son un fenómeno temporal, sino una parte integral del futuro sistema financiero. Sin embargo, como acertadamente señaló el exjefe del BIS, para el uso transfronterizo no bastan las leyes nacionales por sí solas; se necesita una coordinación global, de lo contrario corremos el riesgo de tener un mercado fragmentado.
Opinión de experto: El cambio en la retórica de una figura tan influyente como Carstens es una señal poderosa para el mercado. Confirma que incluso los círculos más conservadores reconocen la inevitabilidad de la integración de las stablecoins en la economía global. Sin embargo, la pregunta clave sigue abierta: ¿podrán los reguladores de diferentes países acordar estándares comunes más rápido de lo que la capitalización del mercado de stablecoins alcance cifras billonarias, como pronostican los analistas de Jefferies? De esto depende si la coexistencia del dinero fiduciario y las stablecoins será armoniosa o caótica.