Crypto news

23.06.2026
14:53

El exdirector del BIS suavizó su retórica: las stablecoins y el dinero fiduciario pueden coexistir

El ex director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), Agustín Carstens, realizó una declaración sorprendentemente conciliadora con respecto a las stablecoins. Hablando en el Point Zero Forum en Zúrich, admitió que estos activos digitales pueden estimular la innovación financiera, aumentar la inclusión y reducir los costos de transacción.

"Deberíamos intentar crear las condiciones en las que podamos convivir con dinero fiduciario y stablecoins", declaró Carstens. Sin embargo, enfatizó que para la interacción global de las "monedas estables" con las monedas tradicionales se necesita una coordinación internacional de los reguladores, la cual, según su evaluación, todavía está seriamente rezagada respecto al desarrollo del mercado.

Esta declaración marca un notable giro en la postura del exjefe del BIS. Anteriormente, mientras ocupaba el cargo, fue uno de los críticos más consistentes del dinero digital privado. En enero de 2022, advirtió que las stablecoins no podían considerarse dinero confiable, ya que sus emisores tienen el incentivo de invertir las reservas en activos más riesgosos. En junio de 2025, Carstens incluso afirmó que dichos activos no superan tres pruebas clave del dinero: unidad, elasticidad y protección contra actividades ilegales.

Es importante entender que su nueva retórica no implica un apoyo incondicional a las stablecoins. Carstens ya no dirige el BIS ni habla en nombre de la organización. Su postura se reduce a una tesis pragmática: la coexistencia es posible, pero solo bajo la condición de reglas internacionales estrictas y consensuadas.

El propio BIS mantiene un enfoque significativamente más estricto. En un capítulo recién publicado del Informe Económico Anual 2026, la organización afirma directamente que las stablecoins demuestran solo una parte de las ventajas de la tokenización, pero no cumplen con las propiedades básicas del dinero de confianza. Además, crean riesgos para la estabilidad financiera, la financiación bancaria y la soberanía monetaria. El BIS apoya la tokenización, pero exclusivamente dentro del sistema bancario regulado, basándose en dinero de bancos centrales e intermediarios controlados.

El suavizamiento de la retórica de Carstens ocurre en el contexto de la formalización de la regulación de stablecoins en EE. UU. (Ley GENIUS) y la UE (MiCA). Sin embargo, como señala acertadamente el exjefe del BIS, para el uso transfronterizo de estos activos, las reglas nacionales no son suficientes: se necesita coordinación entre jurisdicciones. Por ahora, el mercado avanza más rápido que los reguladores, y esto crea riesgos sistémicos que ya estamos observando en zonas de incertidumbre.

Opinión del experto: El cambio de tono de Carstens es una señal de que incluso los círculos financieros más conservadores comienzan a reconocer la inevitabilidad de la integración de las stablecoins en el sistema financiero mundial. Sin embargo, desde la retórica hasta la creación real de una infraestructura segura, hay una distancia enorme. La cuestión clave no es si las stablecoins y el dinero fiduciario coexisten, sino quién y cómo controlará los puentes entre estos dos mundos.