El Parlamento Europeo ha dado luz verde al euro digital: parámetros clave y riesgos ocultos

El Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo ha aprobado oficialmente el proyecto de ley sobre el euro digital. Los resultados de la votación son elocuentes: 43 diputados apoyaron el documento, 14 votaron en contra y uno se abstuvo. Este es un paso importante para el proyecto que el BCE ha estado gestando durante varios años.
El euro digital se posiciona como una forma electrónica de dinero fiduciario emitida directamente por el Banco Central Europeo. La innovación clave es una arquitectura híbrida: el activo podrá funcionar tanto en línea (a través de una cuenta tradicional) como fuera de línea (a través de un almacenamiento local en el dispositivo del usuario). Se propone equiparar el modo fuera de línea al efectivo: si pierde su teléfono inteligente o tarjeta con dicha billetera, los fondos no se pueden recuperar. Esta es una regla estricta pero lógica para garantizar el anonimato en transacciones pequeñas.
Tecnología y distribución
Para verificar las transacciones, los desarrolladores apuestan por pruebas de conocimiento cero (zero-knowledge proofs). Esto permitirá confirmar operaciones sin revelar datos personales, una función fundamental para los pagos fuera de línea. La distribución del euro digital podrá ser realizada no solo por bancos, sino también por proveedores de pagos, oficinas de correos, emisores de dinero electrónico e incluso proveedores regulados de criptoactivos. Este último punto es especialmente interesante: es una señal directa al mercado de que las empresas cripto europeas podrían obtener acceso a la moneda digital estatal.
La mayoría de las empresas estarán obligadas a aceptar el euro digital. Solo se harán excepciones para micro y pequeñas empresas que no admitan otros pagos digitales. Los servicios básicos para los usuarios —apertura de cuenta, almacenamiento, gestión de fondos y acceso al menos a un instrumento de pago— seguirán siendo gratuitos. Para reducir los riesgos para el sistema bancario, se introduce un límite de almacenamiento por ciudadano. El monto concreto aún no se ha revelado: lo determinará la Comisión Europea basándose en las recomendaciones del BCE, con una revisión al menos cada dos años.
Calendario y obstáculos
Según los cálculos del BCE, si la legislación se aprueba en 2026, las transacciones piloto podrían comenzar a mediados de 2027, y la primera emisión completa no antes de 2029. Antes del lanzamiento, el regulador deberá construir la infraestructura, realizar pruebas piloto reales y definir las reglas de responsabilidad. Se presta especial atención a los riesgos fuera de línea, incluido el problema del doble gasto. Después de la autorización, se prevé un período de implementación de al menos 24 meses.
El euro digital debería reducir la dependencia de la UE de las infraestructuras de pago externas. Según datos del BCE de octubre de 2025, casi dos tercios de las transacciones con tarjeta en la eurozona son procesadas por empresas no europeas. Este es un argumento sólido a favor de una moneda digital estatal. Sin embargo, paralelamente, los bancos europeos están desarrollando una alternativa privada: en mayo, ING informó que el número de participantes en el proyecto de la stablecoin regulada en euros Qivalis aumentó a 37. El lanzamiento del activo está previsto para la segunda mitad de 2026, sujeto a la obtención de permisos.
El BCE ya ha advertido sobre los riesgos de las stablecoins en euros: podrían reducir los préstamos bancarios y complicar el control de las tasas de interés. Este es un dilema clásico: el Estado quiere mantener el monopolio del dinero, pero el sector privado ya está creando sus propias soluciones.
Mi comentario: La aprobación del proyecto de ley es una etapa importante, pero no definitiva. La verdadera batalla se librará en torno a los límites de almacenamiento y la funcionalidad fuera de línea. Si el BCE establece un techo demasiado bajo (por ejemplo, hasta 500 euros), el euro digital corre el riesgo de convertirse en una herramienta nicho para micropagos, en lugar de una alternativa completa al efectivo. Además, el lanzamiento paralelo de stablecoins privadas crea una situación única: por primera vez en la historia, una zona monetaria podría tener varias formas digitales de dinero simultáneamente: una estatal y varias privadas. Cómo coexistirán es una gran pregunta para el mercado y los reguladores.