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23.06.2026
17:21

La Fundación Ethereum está llevando a cabo una reestructuración masiva: reducción del personal en un 20% y transición a un modelo de clúster.

Ethereum 2025

La Ethereum Foundation (EF) completó una reorganización de varios meses destinada a optimizar la gestión del tesoro y mejorar la eficiencia operativa. Como parte de la implementación del nuevo Mandato y la Política de Gestión del Tesoro, la fundación pasó de una estructura jerárquica tradicional a un sistema flexible de cinco clústeres de trabajo.

Nueva arquitectura de gestión

El elemento clave de la reforma fue la creación de cinco clústeres especializados: Protocol Layer (capa de protocolo), Access Layer (capa de acceso), User Layer (capa de usuario), Community Layer (comunidad) e Institutional Layer (capa institucional). Además, se establecieron bloques de apoyo operativo y de gestión, lo que debería garantizar una distribución más clara de responsabilidades y acelerar la toma de decisiones.

Cambios de personal y condiciones de salida

Como resultado de la reorganización, la fundación se separó de 54 empleados, lo que representa aproximadamente el 20% del equipo total. Para los especialistas despedidos, la EF desarrolló un paquete de indemnización: la compensación asciende al menos a un salario mensual por cada año trabajado o al mínimo obligatorio local, según cuál sea mayor. Además, la fundación ofrece ayuda para encontrar un nuevo rol dentro del ecosistema de Ethereum y una pequeña subvención para gastos relacionados.

Comentario analítico: Esta decisión no es solo una reducción de costos, sino un movimiento estratégico. La Ethereum Foundation claramente está pasando de un modelo de "presencia general" a una financiación más dirigida. La creación de clústeres permitirá a la fundación responder más rápidamente a los desafíos del mercado y asignar recursos de manera más eficiente entre áreas críticas, desde el escalado del protocolo hasta la integración institucional. Sin embargo, la pérdida del 20% del personal podría ralentizar temporalmente el ritmo de desarrollo, especialmente en áreas adyacentes. A largo plazo, esta reestructuración es una señal de madurez del ecosistema, que deja de depender exclusivamente del apoyo centralizado y comienza a fomentar la autonomía de los participantes.