Crypto news

23.06.2026
19:35

La industria de las criptomonedas invirtió más de $8 millones en las primarias electorales de EE. UU.

El análisis de los procesos políticos actuales en Estados Unidos demuestra la creciente influencia de la industria cripto en el sistema electoral estadounidense. Los comités de acción política (PAC) vinculados al sector blockchain han revelado gastos por más de $8 millones destinados al apoyo mediático de candidatos de cara a las primarias programadas para el 23 de junio en los estados de Nueva York, Maryland y Utah.

La mayor parte de la financiación correspondió al comité Protect Progress, que forma parte de la red más grande Fairshake. En el marco de esta campaña, Protect Progress asignó más de $5.5 millones para apoyar al candidato Adrian Boafo en el 5.º distrito congresional de Maryland. Otros $1.4 millones se destinaron a promover a Ritchie Torres en el 15.º distrito de Nueva York. Es interesante que los oponentes de Boafo ya han criticado duramente estas inyecciones de dinero, instándolo a rechazar el apoyo externo que calificaron como gastos de "criptomillonarios" y otros intereses especiales.

Estas cifras confirman un cambio estratégico: la industria cripto ya no se limita al cabildeo, sino que participa activamente en la formación de la élite política en las primeras etapas de las elecciones. Las inversiones en las primarias son una apuesta a largo plazo por la lealtad de futuros legisladores que determinarán la regulación de los activos digitales.

Mi comentario profesional: Los datos sobre los gastos indican que el sector cripto está pasando conscientemente de una posición defensiva (protección contra prohibiciones) a una ofensiva (configuración de la agenda legislativa). La suma de $8 millones en la etapa de primarias es solo la punta del iceberg. Espero que para las elecciones generales de noviembre, el volumen total de financiación por parte de los PAC cripto pueda superar los $50 millones, lo que los convertirá en uno de los actores independientes más grandes en la arena política estadounidense. Esta es una señal para todos los participantes del mercado: el entorno regulatorio en EE. UU. cambiará, y la industria está dispuesta a pagar por esos cambios.