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23.06.2026
20:51

La Fundación Ethereum reduce su plantilla en un 20%: el comienzo de una nueva era de gestión

Ethereum 2025

La Fundación Ethereum (EF) ha completado una reestructuración masiva que duró varios meses. Estos cambios son una consecuencia directa de la implementación del Mandato y la Política de Gestión del Tesoro, dos documentos clave que definen el futuro de la gestión financiera y operativa de la fundación.

Bajo la nueva estructura, la EF está haciendo la transición a un modelo de gestión por clústeres. Se han definido cinco áreas de trabajo principales: Protocol Layer (capa de protocolo), Access Layer (capa de acceso), User Layer (capa de usuario), Community Layer (capa comunitaria) e Institutional Layer (capa institucional). A estas se añaden bloques de soporte operativo y de gestión. Este es un paso hacia una arquitectura más flexible y especializada, donde cada clúster es responsable de su propia área.

Sin embargo, la consecuencia más notable es la reducción de personal. La fundación se ha separado de 54 empleados, lo que representa aproximadamente el 20% del tamaño total del equipo. Para los despedidos, se ha previsto una indemnización: al menos un mes de salario por cada año trabajado o el mínimo obligatorio local, así como ayuda para encontrar un nuevo rol dentro del ecosistema y una pequeña subvención para gastos asociados.

Esta decisión es, sin duda, dolorosa, pero en las condiciones actuales del mercado y la necesidad de optimizar recursos, parece lógica. La Fundación Ethereum, como muchos actores importantes en la industria de las criptomonedas, se ve obligada a adaptarse a las nuevas realidades: la disminución de los ingresos por transacciones tras la transición a Proof-of-Stake y la desaceleración general del mercado exigen un control más estricto sobre los gastos.

Desde mi punto de vista, esta reestructuración no es una señal de debilidad, sino todo lo contrario, una señal de madurez del ecosistema. La Fundación Ethereum deja de ser simplemente un centro de investigación y se convierte en una organización más institucionalizada, preparada para la gestión a largo plazo. La reducción de personal del 20% puede ser desagradable, pero libera recursos para inversiones más específicas en el desarrollo de áreas clave. La cuestión es qué tan rápido los nuevos clústeres podrán demostrar su eficacia.