Crypto news

24.06.2026
02:35

Los cabilderos de criptomonedas invirtieron más de $8 millones en las primarias de Nueva York, Maryland y Utah.

La industria de las criptomonedas continúa influyendo activamente en el panorama político de EE. UU., y los datos recientes lo confirman. Los comités de acción política (PAC) relacionados con activos digitales han revelado gastos que superan los $8 millones. Estos fondos se destinaron al apoyo mediático de candidatos que participan en las primarias del 23 de junio en estados clave: Nueva York, Maryland y Utah. No son solo cifras, es una señal de que el sector cripto busca consolidar su influencia a nivel legislativo.

Protect Progress domina en gastos

La mayor parte de la financiación recayó en el comité Protect Progress, que forma parte de la red más amplia Fairshake. Este PAC gastó más de $5.5 millones para apoyar a Adrian Boafo en el 5.º distrito electoral de Maryland. Otros $1.4 millones se destinaron a la campaña de Ritchie Torres en el 15.º distrito de Nueva York. Ambos candidatos, al parecer, reciben apoyo estratégico de los lobistas de criptomonedas, lo que subraya su postura proinnovación en la regulación.

Es notable que los rivales de Boafo ya han expresado su descontento con esta intervención externa. Le instaron a rechazar la financiación, que calificaron como "gastos de multimillonarios de las criptomonedas y otros intereses especiales". Esta es una retórica clásica que, sin embargo, no considera que la industria cripto no es solo un grupo de inversores ricos, sino un sector completo que busca claridad normativa.

Mi análisis profesional

Los gastos de $8 millones en las primarias son solo la punta del iceberg. La industria de los activos digitales demuestra que está lista para competir con los gigantes financieros tradicionales en el ámbito político. Espero que para las elecciones de noviembre el volumen de estas inversiones se multiplique, especialmente si los candidatos respaldados por los PAC cripto resultan exitosos. Esto crearía un precedente que cambiaría la dinámica regulatoria en EE. UU. durante años.