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24.06.2026
06:06

La Fundación Ethereum llevó a cabo una reestructuración masiva: reducción de personal en un 20% y transición a un modelo de gestión por clústeres.

Ethereum 2025

La Fundación Ethereum (EF) ha completado una reorganización de varios meses destinada a optimizar los procesos internos y mejorar la eficiencia en la gestión del tesoro. Como parte de la implementación del nuevo Mandato y la Política de Gestión del Tesoro, la fundación ha adoptado una estructura fundamentalmente diferente que incluye cinco clústeres de trabajo: Protocol Layer, Access Layer, User Layer, Community Layer e Institutional Layer. A estos se añaden bloques de apoyo operativo y de gestión.

El resultado clave de esta reestructuración ha sido una reducción del 20% en la plantilla: la fundación se ha separado de 54 empleados. Para mitigar las consecuencias, la EF ha ofrecido a los especialistas despedidos una indemnización por despido: al menos un salario mensual por cada año trabajado o el mínimo obligatorio local, según cuál sea mayor. Además, la fundación brinda asistencia para encontrar un nuevo rol en el ecosistema de Ethereum y otorga una pequeña subvención para gastos relacionados.

Desde el punto de vista de la estrategia a largo plazo, esta decisión parece un paso lógico. La Fundación Ethereum, como cualquier proyecto importante en la industria, debe adaptarse a las condiciones cambiantes del mercado. La reducción del 20% en la plantilla no es solo un recorte presupuestario, sino una transición hacia una estructura más enfocada y especializada. El enfoque de clústeres permitirá a la fundación responder con mayor flexibilidad a los desafíos, concentrando recursos en áreas clave, desde el nivel de protocolo hasta la adopción institucional.

Sin embargo, cabe señalar que estos cambios siempre conllevan riesgos de pérdida de experiencia y una disminución temporal de la productividad. La cuestión es qué tan rápido podrá la EF integrar los nuevos clústeres y mantener el liderazgo en el desarrollo de Ethereum. En mi opinión, este es un paso correcto, aunque doloroso, que a largo plazo fortalecerá la posición de la fundación como el principal actor del ecosistema.