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24.06.2026
07:21

Los cabilderos cripto invirtieron más de $8 millones en las primarias estadounidenses: apuestas por políticos afines

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Los comités políticos estrechamente vinculados a la industria de las criptomonedas han reportado gastos por más de $8 millones destinados al apoyo mediático de candidatos de cara a las primarias programadas para el 23 de junio en los estados de Nueva York, Maryland y Utah. Esta es una señal contundente de que los activos digitales no solo se están convirtiendo en una herramienta financiera, sino también en una palanca de influencia significativa en los procesos políticos de Estados Unidos.

La mayor parte de la financiación correspondió al comité Protect Progress, afiliado a la estructura más grande Fairshake. En concreto, Protect Progress destinó más de $5,5 millones para apoyar a Adrian Boafo, quien aspira a un escaño en el 5.º distrito congresional de Maryland. Otros $1,4 millones adicionales se dirigieron a la campaña de Ritchie Torres en el 15.º distrito de Nueva York. Estas cantidades superan con creces los gastos típicos en primarias locales, lo que subraya la importancia estratégica de estas contiendas para la comunidad cripto.

Conflicto de intereses y críticas

Los rivales de Boafo ya han expresado duras críticas, instándolo a rechazar el apoyo externo, que calificaron como «gastos de criptomultimillonarios y otros intereses especiales». Esta reacción no es casual: la inyección de millones de dólares por parte de los PAC (comités de acción política) crea el riesgo de que los candidatos dependan de grandes donantes corporativos, lo que podría influir en sus futuras decisiones en el ámbito de la regulación de los activos digitales.

Desde mi punto de vista experto, estas inversiones no son simplemente filantropía. La industria de las criptomonedas está moldeando activamente un entorno político leal que, a largo plazo, garantice una regulación favorable. Teniendo en cuenta que el volumen del mercado de criptomonedas ya supera el billón de dólares, estos gastos son solo una pequeña parte de la estrategia para proteger sus intereses a nivel legislativo. En los próximos años, probablemente veremos un cabildeo aún más agresivo, especialmente de cara a las próximas elecciones presidenciales.