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24.06.2026
07:24

Corea del Sur introduce un impuesto sobre las ganancias "virtuales": el mercado de valores se desplomó en un "martes negro".

El 23 de junio de 2026, Corea del Sur experimentó un auténtico shock financiero. Las autoridades propusieron gravar las ganancias no realizadas de acciones y bienes raíces, es decir, ingresos que los inversores ni siquiera han obtenido aún. Los mercados reaccionaron con un desplome inmediato, y el día ya ha sido bautizado como «martes negro».

Se trata de un cambio radical en la política fiscal. Los legisladores, unidos en una poderosa coalición formada por representantes del Partido Demócrata, el Partido Progresista, el Partido Socialdemócrata y el movimiento «Reconstruyendo Corea», proponen cobrar un impuesto sobre las llamadas ganancias «en papel». El inversor ya no necesita vender el activo para que el Estado considere que ha obtenido ingresos. El mero hecho de que el valor de la cartera aumente se convierte en motivo para realizar deducciones fiscales.

La iniciativa es una continuación de una reforma más amplia. En febrero, los diputados ya propusieron reducir el monto exento de impuestos en la venta de bienes raíces de 1.200 millones a 800 millones de wones (de ~780.000 $ a 520.000 $). En abril, se debatió el recorte de los beneficios fiscales para los tenedores de activos a largo plazo. Ahora, las autoridades han apuntado a lo más sagrado: el derecho del inversor a disponer de su capital hasta el momento de su realización efectiva.

Pánico en el KOSPI y fuga de capitales

La reacción del sector financiero fue fulminante y extremadamente dolorosa. Las principales empresas en la bolsa KOSPI se desplomaron en cuestión de un par de horas. El pánico se apoderó de todos los inversores minoristas. La lógica es simple: si hay que pagar impuestos sobre dinero inexistente, los inversores se verán obligados a vender activos para obtener liquidez para los pagos anuales. Esto noquearía las inversiones a largo plazo, asestaría un golpe devastador a los ahorros para la jubilación y provocaría una fuga masiva de capitales hacia otras jurisdicciones asiáticas.

Ya existe un precedente en el mundo. El 12 de febrero de 2026, los Países Bajos aprobaron una ley similar, estableciendo una tasa fija del 36% anual sobre las ganancias no realizadas de acciones, bonos y criptoactivos. El resultado no se hizo esperar: los mercados y las startups locales comenzaron a perder posiciones rápidamente. Los escépticos ya se remiten a esta experiencia, argumentando que dicho régimen asfixia la innovación, expulsa a los talentos al extranjero y aumenta la presión sobre los presupuestos de las familias comunes.

La batalla entre la justicia y el sentido común

Los partidarios de la iniciativa la califican de justa. En su opinión, los propietarios de grandes activos pueden permitirse pagar el impuesto por adelantado, mientras que los trabajadores comunes pagan con cada salario. Las organizaciones civiles están convencidas de que reducir la brecha entre estos grupos es un paso necesario para formar un sistema fiscal moderno.

Opinión de experto: La iniciativa de las autoridades surcoreanas es una bomba de relojería para el mercado de capitales local. El impuesto sobre las ganancias no realizadas crea una situación absurda en la que el Estado exige dinero por unos ingresos que pueden no materializarse, ya que el mercado puede corregirse en cualquier momento. Si se aprueba la ley, Corea del Sur corre el riesgo de perder su estatus como centro financiero regional, y los inversores comenzarán a migrar en masa a Singapur o Hong Kong. La experiencia de los Países Bajos ya ha demostrado a qué conduce esta política: al estancamiento y a la fuga de capitales.