«Martes Negro» en Corea del Sur: el impuesto a las ganancias «de papel» desplomó los mercados
Hoy, 23 de junio de 2026, el mundo financiero de Corea del Sur experimentó una verdadera conmoción que ya ha sido denominada «martes negro». La causa del desplome de los mercados fue una declaración sensacional en la Asamblea Nacional: un grupo de legisladores influyentes propuso introducir un impuesto sobre las ganancias no realizadas de acciones y bienes raíces. En otras palabras, habrá que pagar al Estado incluso por aquellos ingresos que los inversores aún no han obtenido, sino que solo «ven» en el papel.
Esencia de la nueva iniciativa fiscal
Se trata de la tributación de la llamada ganancia «virtual» o «de papel». Es el ingreso neto que se genera por el aumento del valor de los activos en cartera, pero que aún no se han vendido. Los autores del proyecto de ley insisten en que el simple hecho del aumento del patrimonio de un ciudadano ya es motivo suficiente para cobrar el impuesto. No se requiere la venta real del activo ni la obtención de dinero en efectivo para ello.
Detrás de esta iniciativa hay una poderosa coalición que reúne a representantes de los partidos Demócrata, Progresista y Socialdemócrata, así como al movimiento «Reconstruyendo Corea». Grandes fuerzas sociales, en particular la Federación de Sindicatos de Corea, se sumaron rápidamente al debate.
Esta propuesta es una continuación lógica de una reforma fiscal más amplia. Recordemos que ya en febrero los diputados propusieron reducir el monto exento de impuestos en la venta de propiedades, y en abril, recortar los beneficios para los inversores a largo plazo.
«Es necesario restablecer el impuesto sobre los ingresos de inversiones financieras, reducir los beneficios y deducciones que se concentran en los más ricos, e introducir categorías adicionales para los superingresos», subrayó Park Ki-san, director de la Federación de Sindicatos de Corea.
Por primera vez en la historia del país, los funcionarios hablaron de una carga fiscal precisamente sobre los ingresos no realizados de valores. El sistema actual grava las ganancias solo después de la venta de la cartera. Las nuevas reglas destruyen por completo el paradigma financiero habitual.
Causas del «martes negro» coreano
La reacción del mercado fue instantánea y extremadamente dolorosa. En apenas un par de horas, las cotizaciones de las principales empresas en la bolsa KOSPI se desplomaron. El pánico se apoderó de todos los inversores minoristas. La gente está asustada por lo absurdo de las próximas reglas: los inversores se verán obligados a vender sus propias acciones para encontrar efectivo con el que pagar anualmente el ingreso ficticio.
Estos pasos acabarán definitivamente con las inversiones a largo plazo, asestarán un golpe devastador a los ahorros para la jubilación y provocarán una fuga masiva de capitales hacia otras jurisdicciones asiáticas. Ya hay precedentes en el mundo: el 12 de febrero de 2026, los Países Bajos aprobaron una ley similar: un impuesto fijo del 36% anual sobre las ganancias no realizadas de acciones, bonos y criptoactivos. La reacción fue inmediata: los mercados y las startups locales comenzaron a perder posiciones justo después de la aprobación de la ley.
Los escépticos ya se remiten a la experiencia de los Países Bajos. Creen que este régimen fiscal sofoca la innovación, expulsa a los talentos al extranjero y aumenta la presión sobre los presupuestos de las familias comunes. La oposición en el parlamento promete endurecer la resistencia en las próximas semanas.
Por su parte, los partidarios de la iniciativa la consideran justa. Según ellos, los propietarios de grandes activos pueden permitirse pagar el impuesto por adelantado, mientras que los trabajadores comunes pagan con cada salario. Las organizaciones civiles están convencidas de que reducir la brecha entre estos grupos es un paso necesario para formar un sistema fiscal moderno.
Opinión del analista: La iniciativa de los legisladores coreanos es un precedente peligroso que podría provocar el colapso del mercado de valores y una fuga masiva de capitales. El impuesto sobre las ganancias «de papel» es un camino directo hacia la liquidación de la clase media inversora y la destrucción del clima de inversión a largo plazo en el país. Los mercados ya han dado su veredicto, y es extremadamente negativo.