Crypto news

24.06.2026
11:47

De los eslóganes electorales a los decretos reales: qué ha logrado (y no ha logrado) hacer Trump por la industria cripto en la mitad de su mandato

La campaña electoral de Donald Trump en 2024 se basó en la promesa de convertir a Estados Unidos en la «criptocapital» mundial. Ahora, en el ecuador de su segundo mandato presidencial, es momento de hacer un balance provisional. La administración se posicionó como la principal aliada de los activos digitales, y a mediados de 2026 el panorama general ya se ha dibujado: parte de las declaraciones rimbombantes se han materializado en leyes, pero las iniciativas económicas complejas siguen estancadas en el Congreso.

El camino hacia esta postura amigable fue espinoso. Ya en 2019, Trump calificó a Bitcoin de «estafa» y una amenaza para el dólar estadounidense. Sin embargo, para 2024, la industria cripto se había convertido en una poderosa fuente de financiación y apoyo electoral, invirtiendo al menos 238 millones de dólares en campañas políticas. La retórica cambió radicalmente: Trump prometió despedir al presidente de la SEC, Gary Gensler, crear una reserva estratégica de Bitcoin, detener el desarrollo del dólar digital (CBDC) y poner fin a la «guerra» de los reguladores contra los negocios cripto.

Primeros pasos: memecoins y conflicto de intereses

Inmediatamente después de la victoria, incluso antes de la investidura, Trump lanzó la memecoin TRUMP, cuya capitalización de mercado superó los 5 mil millones de dólares en cuestión de horas. Le siguió el token MELANIA. Estas acciones provocaron una ola de críticas. Expertos y legisladores acusaron al presidente de violar la prohibición constitucional de obtener beneficios de gobiernos extranjeros. Paralelamente, se desarrolló un negocio cripto familiar, lo que generó acusaciones de conflicto de intereses. El congresista Jamie Raskin publicó un informe en el que afirmaba que la presidencia se había convertido en una «estructura financiera personal», aumentando la fortuna familiar en miles de millones de dólares a través de esquemas de criptomonedas.

Giro regulatorio y ley de stablecoins

En medio de los escándalos, la administración comenzó a cumplir sus promesas. La SEC detuvo el procesamiento de Coinbase, Kraken y otros grandes actores. En febrero de 2025, la comisión declaró oficialmente que las memecoins no son valores. El punto culminante fue la aprobación en el verano de 2025 de la Ley GENIUS, la primera ley federal que regula las stablecoins de pago. El documento introdujo estrictos requisitos de reservas y auditoría, proporcionando a los emisores una vía legal hacia el mercado.

Reserva estratégica: ruidosa pero controvertida

La promesa más sonada —la creación de una reserva estratégica de Bitcoin— se cumplió en marzo de 2025. Sin embargo, la alegría del mercado rápidamente se tornó en escepticismo. La reserva se compone exclusivamente de bitcoins confiscados por el Estado, sin nuevas compras con fondos de los contribuyentes. La participación de Estados Unidos (328,322 BTC) representa solo el 1.5% de la emisión total, lo que pone en duda la ambición declarada de ser una «superpotencia».

Paralelamente, Trump indultó al fundador de Binance, Changpeng Zhao, y al creador de Silk Road, Ross Ulbricht, lo que se interpretó como una señal de lealtad hacia la industria.

«Criptoinvierno» y amenaza cuántica

A pesar de todo el apoyo político, el mercado a principios de 2026 experimentó una notable caída. Como señalaron acertadamente los analistas, «una política amigable no garantiza un mercado en crecimiento: la industria cripto vive según sus propios ciclos». Al mismo tiempo, la administración dio un paso importante hacia el futuro al firmar decretos para la transición a la criptografía postcuántica con el fin de proteger la infraestructura.

Veredicto del analista. Formalmente, la mayoría de las promesas se han cumplido, pero la profundidad de las transformaciones deja interrogantes. Una reserva sin compras activas, una ley de stablecoins sin una regulación general del mercado y tokens familiares en medio de investigaciones son más un «retoque cosmético» que una reestructuración fundamental del sistema. El mercado, por su parte, demostró que la voluntad política no anula los ciclos macroeconómicos ni la volatilidad.