15 meses por falsa participación: cómo un estafador en Telegram engañó a inversores por 1,4 millones de dólares
El estafador neoyorquino Noman Salim fue condenado a 15 meses de prisión federal por una estafa masiva en la que se hacía pasar por conocidos influencers de criptomonedas. El esquema, que operó desde diciembre de 2020 hasta marzo de 2021, reportó al delincuente al menos 1,4 millones de dólares en criptomonedas y dólares fiduciarios.
El método de Salim era cínicamente simple, pero efectivo. Copiaba los apodos de populares líderes de opinión en criptomonedas en Telegram, creando canales públicos falsos. Usuarios confiados se suscribían por miles, creyendo que se comunicaban con expertos reales. Luego, el estafador creaba chats VIP de pago con acceso por 500–600 dólares en criptomonedas, donde las víctimas podían escribirle directamente.
Cómo funcionaba el esquema
Tras alcanzar una masa crítica de suscriptores, Salim lanzaba un segundo canal similar bajo el nombre de otro influencer, ampliando la audiencia. A las víctimas se les ofrecía staking con rendimiento fijo por períodos de 30 a 90 días. A los inversores más grandes se les prometían pagos mayores. Sin embargo, no había inversiones reales: los activos obtenidos simplemente se depositaban en billeteras controladas por el estafador. Una vez que los fondos llegaban, Salim cortaba la comunicación y desaparecía.
Los fiscales señalaron que Salim devolvió la mayor parte de lo robado al estado como parte de un acuerdo con la investigación. La jueza del Tribunal de Distrito de EE. UU., Deborah K. Chasanow, también impuso tres años de libertad supervisada tras su liberación. Salim se declaró culpable en septiembre de 2025.
Comentario del analista: Este caso es un claro recordatorio de que, en la industria de las criptomonedas, la confianza en figuras públicas debe respaldarse con verificación a través de canales oficiales. El anonimato de Telegram y la irreversibilidad de las transacciones hacen que estos esquemas sean especialmente peligrosos. Las autoridades de EE. UU. demuestran que están dispuestas a perseguir a los estafadores incluso detrás de billeteras cripto, pero la mejor defensa es la propia vigilancia del inversor.