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25.06.2026
13:19

Las inversiones cuánticas de EE. UU. necesitan reglas claras: los analistas advierten sobre riesgos

La computación cuántica se está convirtiendo en uno de los argumentos clave a favor de una política industrial dirigida en Estados Unidos, sin embargo, las inyecciones masivas de fondos públicos en el sector tecnológico requieren regulaciones transparentes y estrictas. Esto no es solo una cuestión de eficiencia, sino de seguridad nacional y competitividad a largo plazo.

En áreas como los drones, las baterías o el procesamiento de tierras raras, el Estado puede limitarse a compras, regulación o apoyo a proveedores aliados. Con las tecnologías cuánticas la situación es fundamentalmente diferente: los productos comerciales son prácticamente inexistentes, la arquitectura dominante no está definida y las cadenas de producción se encuentran en una etapa incipiente. Precisamente por ello, la intervención temprana de las autoridades puede estar justificada, antes de que se formen dependencias críticas.

La relación directa de las tecnologías cuánticas con la seguridad nacional es incuestionable. Las computadoras cuánticas escalables, a largo plazo, podrían descifrar la criptografía de clave pública, y los desarrollos relacionados encuentran aplicación en sensores, navegación, comunicaciones y cálculos científicos. Es un caso excepcional en el que la inversión pública directa puede estar justificada, pero en ningún caso debe convertirse en un modelo universal para toda la economía.

Programa del Departamento de Comercio de EE. UU.: $2 mil millones para el futuro cuántico

El 21 de mayo, el Departamento de Comercio de EE. UU. anunció la firma de nueve cartas de intención por un total de $2,013 mil millones en el marco de la Ley CHIPS and Science Act. Los fondos están destinados a la construcción de dos fábricas cuánticas y al apoyo de siete empresas que desarrollan computación cuántica.

Principales beneficiarios:

  • IBM — $1 mil millones para la creación de una filial dedicada a la producción de obleas superconductoras de clase cuántica.
  • GlobalFoundries — $375 millones para una fábrica cuántica segura.
  • Atom Computing, D-Wave, Infleqtion, PsiQuantum, Quantinuum — $100 millones cada una.
  • Rigetti — hasta $100 millones.
  • Diraq — hasta $38 millones.

La condición para el apoyo es una participación minoritaria no controladora del Estado en cada empresa. Fue precisamente este punto el que provocó la negativa de Google a participar en el programa: la corporación consideró que tales requisitos podrían ralentizar el camino hacia la creación de una computadora cuántica útil.

Tres principios para las inversiones públicas

Para evitar errores, es necesario adherirse a tres principios clave:

  1. Intervenir solo cuando exista una amenaza clara para la seguridad nacional o una vulnerabilidad económica grave que el mercado no pueda resolver por sí mismo.
  2. No invertir fondos donde se pueda adquirir un producto ya terminado. En el caso de la computación cuántica, este enfoque aún no funciona, ya que los productos necesarios aún no existen a nivel industrial.
  3. El apoyo debe mantener una distancia entre el Estado y las empresas. Los contribuyentes deben beneficiarse del crecimiento de las empresas apoyadas, pero la posesión directa de acciones crea riesgos políticos.

Una de las herramientas efectivas podrían ser los warrants (certificados de opción de compra): otorgan al Estado el derecho a participar en el aumento del valor de las empresas sin un control total sobre ellas.

Opinión de experto: La carrera cuántica no es solo una competición tecnológica, sino una cuestión de supervivencia estratégica. EE. UU. apuesta por la financiación pública, pero sin reglas claras y mecanismos de control, esto podría llevar a una burbuja y a un gasto ineficiente de los fondos. Los inversores deben seguir de cerca cómo se desarrollan estos programas, ya que podrían sentar un precedente para todo el sector de alta tecnología.