La Reserva Federal confirmó la resiliencia del sistema bancario de EE. UU.: se superó la prueba de estrés con pérdidas de $708 mil millones.
Los 32 bancos más grandes de Estados Unidos superaron con éxito la prueba de estrés anual de la Reserva Federal, demostrando su capacidad para mantener el capital por encima de los requisitos mínimos incluso en un escenario hipotético de recesión profunda. El regulador simuló una situación en la que las pérdidas potenciales totales de los préstamos alcanzan la asombrosa cifra de 708 mil millones de dólares.
Parámetros clave del escenario y resultados
En el marco de la revisión, la Fed evaluó si los bancos sistémicamente importantes podrían continuar prestando a la economía durante una recesión. La recesión simulada incluía un aumento del desempleo al 10%, una caída de los precios de los inmuebles comerciales del 39% y de la vivienda del 30%. La economía en este modelo se contraía un 4,6% y los índices bursátiles se desplomaban un 58%, lo que aumentaba significativamente la presión sobre las carteras de crédito corporativo.
A pesar de supuestos tan severos, el nivel de capital agregado de los participantes de la prueba disminuyó solo 1,6 puntos porcentuales, del 12,8% al 11,2%. Este indicador sigue siendo notablemente superior a los límites mínimos establecidos por el regulador, lo que confirma la alta solidez del sector bancario.
Principales fuentes de pérdidas y factores de apoyo
Las mayores pérdidas en el escenario recayeron en las carteras de tarjetas de crédito, con alrededor de 200 mil millones de dólares. Las pérdidas en préstamos comerciales e industriales ascendieron a aproximadamente 160 mil millones de dólares, y las de préstamos garantizados por inmuebles comerciales sumaron otros 75 mil millones de dólares.
La reducción del capital se debió a dos factores principales: pérdidas masivas en préstamos y supuestos estrictos en el modelo de estrés, incluyendo expectativas de ingresos por inversiones más débiles (el modelo contemplaba una reducción de tasas menos pronunciada que el año anterior). Sin embargo, el alto ingreso por intereses, respaldado por los sólidos resultados recientes de los bancos y una moderada reducción de tasas en el escenario, ayudó a mitigar el efecto negativo. Esto fue suficiente para compensar ambos factores adversos.
Los requisitos de capital tras las pruebas permanecerán sin cambios hasta 2027, después de lo cual la Fed planea implementar nuevos modelos de cálculo desarrollados teniendo en cuenta la retroalimentación de los participantes del mercado.
Análisis de Cryptalist: La superación exitosa de la prueba de estrés es, sin duda, una señal positiva para todo el sistema financiero. Sin embargo, para el mercado de criptomonedas, esto significa que las finanzas tradicionales mantienen un alto atractivo para los inversores institucionales, lo que podría frenar temporalmente el flujo de capital hacia activos digitales. No obstante, un mayor relajamiento de la política monetaria de la Fed, que se incorpora en los modelos, crea a largo plazo un entorno favorable para el crecimiento de activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.