Crypto news

25.06.2026
20:54

Un empleado de un unicornio fintech gastó $81,000 en tokens de IA para crear un shooter de memes. ¿Qué salió mal?

Una historia que a la vez divierte y sirve como una severa advertencia para el mundo corporativo. El director del departamento de verticales estratégicas de la fintech Slash, valorada en 1.400 millones de dólares, «quemó» más de 81.000 dólares en tokens de IA en una sola semana. ¿La razón? Decidió crear un juego meme utilizando el modelo de lenguaje Claude.

Curiosamente, el incidente no es solo una negligencia, sino una consecuencia directa de la política corporativa. Una semana antes, la empresa instó a los empleados a utilizar la IA de forma más activa para escribir código. Nicolas Brianté tomó este llamado al pie de la letra. Pasó un día entero desarrollando un shooter llamado Brainrot Shooter con personajes como Skibidi Toilet y Tung Tung Tung Sahur.

Un accidente que costó decenas de miles

Según el propio Brianté, simplemente «subestimó la rapidez con la que se acumula el consumo de IA». Durante el desarrollo activo, cargó repetidamente el contexto de toda la base de código. Cada consulta al modelo consume tokens, y en un solo día la suma ascendió a decenas de miles de dólares. Él mismo calificó lo sucedido como un «verdadero accidente».

La reacción de la empresa Slash fue inesperadamente positiva. En lugar de una reprimenda, la startup reaccionó con humor en las redes sociales, sugiriendo a los empleados «jugar al juego» para poder justificarlo como gasto de marketing. Es más, tras la cobertura mediática, el juego ganó audiencia inesperadamente: en las primeras 48 horas lo jugaron 6.912 personas, con un tiempo total de juego de 8.986 horas. El departamento financiero reclasificó rápidamente el proyecto de «incidente de gasto» a iniciativa estratégica.

Un problema sistémico, no un caso aislado

Slash no es ni mucho menos la primera empresa que se enfrenta a este problema. A principios de este año, Uber agotó su presupuesto anual de IA en solo cuatro meses, tras lo cual impuso límites estrictos. Una situación similar ocurrió con una empresa no identificada que recibió una factura de 500 millones de dólares por un mes de uso de Claude de Anthropic: la dirección simplemente no estableció límites para los empleados.

Comentario del experto: Este caso demuestra claramente el «punto ciego» de la estrategia corporativa de implementación de IA. Las empresas fomentan la innovación, pero olvidan la regla fundamental: la IA no es un recurso gratuito. Sin límites y monitoreo claros, el entusiasmo de un solo empleado puede costar más que el mantenimiento anual de todo un departamento. El mercado necesita urgentemente mecanismos integrados de control de gastos a nivel de API.