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26.06.2026
20:56

El startup chino Taiyi Quantum ha recaudado 44 millones de dólares para un ordenador cuántico de nueva generación.

La startup de Shanghái Taiyi Quantum ha cerrado con éxito una ronda de financiación pre-semilla por 300 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 44 millones de dólares. La ronda fue liderada por los principales fondos de capital de riesgo Gaorong Venture Capital e IDG Capital, lo que subraya el alto interés de los inversores en las prometedoras tecnologías cuánticas.

La figura clave del proyecto es Liu Hongbin, ex arquitecto de la plataforma cuántica Azure Quantum en Microsoft. Su experiencia en el desarrollo de soluciones cuánticas en la nube y su profundo conocimiento del mercado se han convertido en la base del ambicioso objetivo de Taiyi Quantum: crear un ordenador cuántico basado en átomos neutros de iterbio.

Tecnología de átomos neutros: una nueva frontera

A diferencia de los enfoques tradicionales que utilizan qubits superconductores o trampas de iones, Taiyi Quantum ha optado por el método basado en átomos neutros. En esta arquitectura, los qubits son átomos individuales de iterbio atrapados en trampas ópticas mediante láseres. Este enfoque promete una mayor estabilidad y escalabilidad, aspectos críticos para la aplicación práctica de la computación cuántica.

Los ordenadores cuánticos de átomos neutros se consideran una de las direcciones más prometedoras, ya que son menos susceptibles al ruido y a los errores en comparación con otras plataformas. Además, la tecnología permite aumentar fácilmente el número de qubits, lo que abre el camino a la creación de potentes sistemas informáticos capaces de resolver problemas inaccesibles para los ordenadores clásicos.

Mi opinión profesional: La captación de 44 millones de dólares en una etapa tan temprana es una fuerte señal para el mercado. China está invirtiendo activamente en tecnologías cuánticas, y Taiyi Quantum podría convertirse en uno de los actores clave en esta carrera. Sin embargo, es importante recordar que el camino desde un prototipo de laboratorio hasta un ordenador cuántico comercialmente viable sigue siendo largo. El principal desafío no solo es crear un sistema estable, sino también garantizar su integración con la infraestructura informática existente.