BIS pone fin a las stablecoins: no son aptas como dinero

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) en su reciente informe anual emitió un duro veredicto sobre las stablecoins modernas: no son capaces de cumplir las funciones clave del dinero. Según los analistas de la organización, estos activos no proporcionan liquidaciones directas ni indirectas en los balances de los bancos centrales, lo que los hace esencialmente inadecuados para el papel de medio de pago universal.
El problema principal radica en la falta de garantía de canje a la par entre el emisor y las distintas blockchains en cualquier condición de mercado. Las fricciones que surgen en el reembolso hacen que las stablecoins se parezcan más a fondos cotizados en bolsa (ETF) que a dinero real. Además, las blockchains abiertas en las que operan sufren de fragmentación entre redes L1 y L2: la misma stablecoin en diferentes protocolos deja de ser fungible.

Se destacan por separado los riesgos asociados con el seudonimato y las billeteras no custodiales, lo que crea serios problemas para el cumplimiento de los requisitos KYC y AML/CFT. La opacidad en la gestión y la responsabilidad difusa de los emisores solo agravan la situación.
A finales de mayo, la capitalización del mercado de stablecoins alcanzó los $320 mil millones. El BIS advierte: si la propagación de estos activos continúa, podría llevar a un encarecimiento de la financiación para los bancos y a una reducción del crédito a la economía real. Especial preocupación genera la llamada "dolarización de stablecoins": el aumento de la demanda de stablecoins en dólares en países con monedas débiles amenaza con aumentar la volatilidad de los flujos de capital transfronterizos y socavar la soberanía monetaria.

Como alternativa, el BIS propone desarrollar una infraestructura legal de tokenización que, en su opinión, pueda proporcionar el nivel necesario de confiabilidad y control.
Comentario del experto: La postura del BIS no es nueva: los reguladores señalan constantemente las deficiencias estructurales de las stablecoins. Sin embargo, el mercado ignora estas advertencias, prefiriendo centrarse en la rentabilidad a corto plazo. Mientras los emisores no resuelvan el problema de la interoperabilidad entre redes y no garanticen un reembolso real, las stablecoins seguirán siendo más una herramienta especulativa que una moneda de nueva generación.