StarkWare presenta una ambiciosa hoja de ruta de protección cuántica para Starknet: tres fases hacia la seguridad completa
La industria de las criptomonedas se prepara cada vez más activamente para la amenaza cuántica, y StarkWare, desarrollador de la red L2 Starknet, se sitúa a la vanguardia. La compañía presentó una hoja de ruta de tres etapas para la transición a la criptografía postcuántica, calificándola como la "más sólida" del sector. El plan contempla reemplazar todas las dependencias de las curvas elípticas y crear herramientas para la migración de los contratos existentes.
Primera etapa: reemplazo de hashes vulnerables
En la etapa inicial, StarkWare reemplazará el hash de Pedersen por BLAKE2. Esto es crítico, ya que Pedersen se basa en estructuras algebraicas vinculadas a curvas elípticas, vulnerables a potentes ordenadores cuánticos. BLAKE2, al ser una función hash, es menos susceptible a este tipo de ataques. Además, se planea la implementación de firmas de consenso postcuánticas, incluyendo Falcon-512. El equipo confía en que la red puede prepararse para parte de las amenazas "en cuestión de meses".
Segunda etapa: migración de contratos antiguos
La segunda fase se centra en herramientas de migración para contratos obsoletos. Su objetivo es garantizar una transición fluida para aplicaciones y carteras hacia nuevos esquemas criptográficos sin romper la compatibilidad. Esto permitirá evitar fallos bruscos y mantener la funcionalidad del ecosistema.
Tercera etapa: dependencia de Ethereum
La etapa final se topa con la migración postcuántica de la red base Ethereum. Starknet no puede actualizar por sí sola las llamadas del sistema de puentes ni la disponibilidad de datos a través de objetos BLOB, ya que dependen de la infraestructura de Ethereum. Esta es una limitación clave que subraya la interdependencia de las soluciones L2.
¿Por qué Starknet va por delante?
La ventaja arquitectónica de Starknet es el uso de pruebas STARK, construidas sobre funciones hash y no sobre curvas elípticas. Esto las hace inherentemente resistentes a la computación cuántica. Además, la abstracción nativa de cuentas permite a las carteras cambiar esquemas de firma sin bifurcaciones duras, simplificando la migración. Ya en abril de 2026 se lanzó la cartera postcuántica S2morrow basada en Falcon-512.
El CEO de StarkWare, Eli Ben-Sasson, califica la confianza en la seguridad de las blockchains basadas en curvas elípticas como una "ilusión elíptica". Destaca que las herramientas de protección ya existen, pero la industria reacciona con demasiada lentitud. Especial preocupación genera la combinación de computación cuántica con IA, que podría acelerar la amenaza. A modo de comparación, Google estima que para romper una criptografía de 256 bits se necesitarían unos 1200 qubits lógicos, significativamente menos que los cálculos anteriores.
Opinión de expertos
La hoja de ruta de StarkWare no es solo un paso técnico, sino una declaración de liderazgo en la carrera por la seguridad postcuántica. Mientras que Ethereum Foundation y Ripple planean completar la migración para 2029 y 2028 respectivamente, Starknet podría convertirse en la primera gran L2 completamente preparada para la era cuántica. Sin embargo, la dependencia de Ethereum sigue siendo el talón de Aquiles: sin una actualización de la red base, todos los esfuerzos podrían resultar a medias. El mercado debe comprender que la amenaza cuántica no es un escenario hipotético, sino una cuestión de tiempo, y la demora aquí equivale al riesgo de perder fondos.