El colapso del monopolio bancario: el poder financiero se traslada a las carteras on-chain
Estamos presenciando un cambio de paradigma histórico: el banco deja de ser el centro del universo financiero. En las últimas dos décadas, sus funciones clave —desde la gestión de cuentas hasta las liquidaciones finales— han pasado sucesivamente a nuevos actores. El punto final de este proceso es la billetera on-chain, que se convierte no solo en un almacén, sino en un centro financiero personal completo.
Durante siglos, el banco comercial mantuvo cuatro funciones clave: gestión de cuentas, organización de pagos, transferencia de fondos y control sobre la red de liquidación. La crisis de 2008 demostró por primera vez que el banco no es la única forma posible de organizar servicios financieros. A partir de ese momento comenzó una migración del poder, que divido en cuatro etapas.
De la cuenta al dinero sin banco
La primera ola de neobancos (Revolut, Nubank, Chime) resolvió el problema de la experiencia del usuario, no la tarea bancaria. Demostraron que el punto de entrada a las finanzas puede pertenecer a una aplicación, no a una licencia. Revolut, a finales de 2025, cuenta con 68,3 millones de usuarios minoristas y $67,5 mil millones en fondos de clientes, con un volumen anual de operaciones de $1,7 billones. Sin embargo, la cuenta seguía perteneciendo a la organización, no al usuario.
En la segunda etapa, el poder pasó de la cuenta a la red de pagos. Visa y Mastercard nunca otorgaron préstamos ni gestionaron cuentas, pero controlaban la ruta de las liquidaciones. El volumen total de pagos de Visa en el año fiscal 2025 alcanzó los $16,7 billones, con un margen neto de aproximadamente el 50%.
La tercera etapa está relacionada con las stablecoins, que separaron el dólar del sistema bancario. Para la primera mitad de 2026, el volumen circulante de stablecoins alcanzó los $250–270 mil millones. Los cambios se manifestaron donde el sistema bancario es más débil: en Argentina, Nigeria y Turquía, donde USDT se utiliza cada vez más como cuenta de ahorro.
Cuando la cuenta comienza a pertenecer al usuario
La cuarta etapa se dirige de manera diferente: el poder pasa por primera vez al propio usuario. El número de billeteras no custodiales ha superado varios cientos de millones, y MetaMask ha superado la marca de 100 millones de usuarios acumulados. La billetera deja de ser un lugar para almacenar monedas y se convierte en una cuenta financiera global.
La principal innovación de Gnosis Pay no es la emisión de una tarjeta Visa, sino que la tarjeta está vinculada directamente por primera vez a la cuenta on-chain del propio usuario, no al banco. Los activos permanecen en la billetera personal, y al pagar, el sistema los lee y realiza la liquidación automáticamente. Ether.fi Cash funciona en la misma dirección, combinando stablecoins, activos rentables y gastos reales en una única cuenta on-chain.
La verdadera innovación de los neobancos on-chain radica en el intento de integrar cuenta, pagos, rendimiento, comercio y gastos reales en un solo sistema financiero que el usuario posee y gestiona.
Mi opinión profesional: Estamos al borde de lo que llamo «soberanía financiera minorista». Cuando los bancos, pagos, dinero y cuentas comiencen a separarse entre sí, lo clave no será qué banco resulte ser el más grande, sino qué se convierta en la cuenta financiera única para cada persona. La respuesta podría ser ya no un banco, sino una billetera. La tarea de la próxima década es determinar qué billetera se convertirá en ese centro universal.