El oro pierde un 16% en el trimestre, pero los bancos centrales continúan con sus compras: la paradoja del mercado
El mercado de metales preciosos está experimentando uno de los desplomes trimestrales más fuertes de las últimas décadas. El oro se ha abaratado aproximadamente un 16% durante el segundo trimestre, registrando su peor resultado desde 2013. A finales de junio, las cotizaciones cayeron a $3942 por onza, el nivel más bajo desde noviembre de 2025.
Una combinación de factores está presionando al oro. En primer lugar, el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal y las expectativas de nuevas subidas de tipos. Los inversores están reajustando sus posiciones, y los bancos, uno tras otro, están corrigiendo sus pronósticos. Los analistas de Goldman Sachs han reducido su pronóstico anual a $4900 por onza, mientras que Deutsche Bank advierte que, con tres o cuatro subidas de tipos, las cotizaciones podrían caer a $3800. La inestabilidad geopolítica en Oriente Medio, que normalmente impulsa la demanda de activos refugio, esta vez no ha logrado compensar la presión del dólar y las tasas de interés.
¿Quién compra en las caídas?
En este contexto sombrío, el comportamiento de los bancos centrales mundiales resulta especialmente interesante. Contrariando la tendencia del mercado, continúan aumentando activamente sus reservas de oro. Según datos de mayo, los reguladores adquirieron en conjunto 41 toneladas del metal precioso.
Polonia se ha convertido en el líder absoluto. El Banco Nacional de Polonia compró 18 toneladas, siendo ya el cuarto mes consecutivo en que el incremento supera las diez toneladas. Desde principios de año, el país ha adquirido 64 toneladas, elevando sus reservas totales a 614 toneladas. China ocupó el segundo lugar: el Banco Popular de China aumentó sus existencias en 10 toneladas, realizando su vigésima compra consecutiva. Las reservas de China ascienden ahora a aproximadamente 2331 toneladas.
Es notable la reanudación de las compras por parte de Singapur. La Autoridad Monetaria de Singapur adquirió 4 toneladas, su primera operación desde septiembre de 2025. Además, en octubre de 2026, la entidad planea lanzar servicios de almacenamiento de metales preciosos para otros bancos centrales. Uzbekistán y Kazajistán también aumentaron sus reservas en 9 y 7 toneladas, respectivamente. Entre los vendedores se encontraron Turquía y Rusia.
Una mirada al futuro
La encuesta del Consejo Mundial del Oro para 2026 muestra que el 89% de los encuestados espera un aumento de las reservas mundiales de oro en los próximos 12 meses, y el 45% pronostica un incremento de las existencias de sus propios países. Sin embargo, es importante entender que los datos publicados reflejan la situación de mayo, antes de las ventas masivas de junio.
La pregunta clave ahora es si los bancos centrales mantendrán su confianza en las perspectivas del oro tras la continua caída de las cotizaciones. El próximo informe mensual dará la respuesta. Si los reguladores continúan comprando, será una señal poderosa de que la corrección actual se percibe como una oportunidad de entrada, no como el inicio de una tendencia bajista a largo plazo.
Opinión de experto: En mi opinión, estamos presenciando un conflicto clásico entre las condiciones del mercado a corto plazo y la estrategia a largo plazo. Los bancos centrales, especialmente los de países en desarrollo, están diversificando sus reservas hacia el oro, viéndolo como una protección contra los riesgos geopolíticos y la desdolarización. Mientras la Reserva Federal continúe con su endurecimiento, el oro estará bajo presión, pero la demanda institucional en mínimos históricos podría formar un suelo sólido. Los inversores deberían seguir de cerca los datos de compras de los bancos centrales en junio, ya que será un indicador clave del sentimiento del mercado.