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10.07.2026
10:46

La discordia en la política japonesa: una amenaza única para los mercados globales y el bitcoin

Japón se encuentra en el epicentro de una rara paradoja macroeconómica. El gobierno y el Banco de Japón (BOJ) están implementando simultáneamente políticas mutuamente excluyentes, lo que crea riesgos únicos para los mercados financieros globales y, en particular, para Bitcoin.

Los analistas señalan que, mientras el BOJ endurece su política monetaria y reduce su balance, el gobierno aumenta el gasto presupuestario y prepara importantes alivios fiscales. Esta disonancia no tiene precedentes en la historia reciente del país.

La paradoja de la política fiscal y monetaria

El ministro de Finanzas, Katayama, anunció planes para obligar al fondo de pensiones estatal más grande del mundo, el GPIF (con activos de 1,5 billones de dólares), a aumentar sus inversiones en activos nacionales. Si el fondo desplaza su enfoque de acciones y bonos extranjeros hacia activos japoneses, aunque sea en unos pocos puntos porcentuales, provocará una salida de capitales de los mercados estadounidenses y una redistribución de fondos hacia el país. Un cambio de este tipo podría mover los mercados globales de deuda.

Simultáneamente, se publicaron datos de inflación: el índice de precios al productor (IPP) se aceleró al 7,1% interanual, superando las previsiones del 6,8% y el 6,3% anterior. La lógica sugiere que el aumento de la inflación y la preparación del gran fondo para comprar bonos deberían impulsar los rendimientos al alza. Sin embargo, ocurrió lo contrario: el rendimiento de los bonos del gobierno japonés (JGB) a 10 años cayó 10 puntos básicos hasta el 2,775%, y el de los bonos a 20 años hasta el 3,765%.

El mercado sigue siendo extremadamente sensible tras la crisis de enero de 2026, cuando el rendimiento de los JGB a 40 años superó por primera vez el 4%.

Presión del BOJ y nuevo plan fiscal

El propio BOJ genera presión adicional. El regulador está reduciendo su balance en aproximadamente 502 mil millones de dólares desde su pico en 2024 hasta los 4,33 billones de dólares. Cuantas menos compras realice el banco central, más oferta de bonos tendrá que absorber el mercado por sí solo. Y esto ocurre justo cuando el gobierno planea aumentar la deuda.

El nuevo plan fiscal agrava la situación. Japón planea reducir el impuesto al consumo de alimentos del 8% al 1% a partir de abril de 2027, y redistribuir el 1% restante (unos 600 mil millones de yenes al año) como pagos directos a los más necesitados. Cada uno de estos pasos implica un aumento del gasto público mediante nuevas emisiones de bonos, justo cuando el BOJ se aleja de su papel como comprador de última instancia.

Qué implica esto para los mercados globales

La esencia de la contradicción es que las medidas actúan en direcciones opuestas. Las subidas de tipos deberían ralentizar la economía y respaldar el yen, mientras que las reducciones de impuestos y los pagos en efectivo, por el contrario, la estimulan. Según las previsiones, el tipo de interés del BOJ se acercará al 1,5% para 2027, un máximo en décadas.

Un peligro particular es el carry trade del yen, mediante el cual los fondos globales toman prestado JPY barato para comprar activos de mayor rendimiento en el extranjero. El volumen de esta estrategia sigue siendo de entre 4 y 8 billones de dólares. A principios de este año, Japón gastó entre 72 y 73 mil millones de dólares para "proteger" el yen, pero el par USD/JPY aún alcanzó los 162, un máximo de 40 años.

Los analistas recuerdan el precedente de agosto de 2024, cuando una subida de tipos del BOJ de solo el 0,15% provocó un rápido desmantelamiento del carry trade: el índice Nikkei cayó más del 12% en una sola sesión, y Bitcoin se desplomó de aproximadamente 65.000 dólares a menos de 50.000 dólares en menos de una semana debido a las liquidaciones masivas de posiciones apalancadas.

Ahora, el par USD/JPY se ha derrumbado un yen completo en cuestión de minutos en medio de la caída de los rendimientos y la aceleración del IPP. Si Japón comienza a repatriar capital, al mismo tiempo que intenta estabilizar el yen, esto podría socavar una de las mayores fuentes de liquidez del mundo.

Mi análisis: La situación actual en Japón es un ejemplo clásico de conflicto entre la política fiscal y monetaria, que rara vez termina bien. Para las criptomonedas, esto implica una mayor volatilidad y el riesgo de correcciones bruscas, especialmente si el BOJ se ve obligado a actuar de manera más decisiva. Los inversores deben seguir de cerca la dinámica del par USD/JPY, ya que podría convertirse en el detonante de otro colapso de los activos de riesgo.