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10.07.2026
17:12

El oro al borde de un giro histórico: ¿se repite el escenario de 1980?

Los metales preciosos siguen siendo el único sector de materias primas que no solo ha mostrado un crecimiento sólido, sino que también ha logrado mantener las posiciones conquistadas. Sin embargo, en mi opinión, este mismo factor encierra la principal amenaza. El mercado podría estar sobrecalentado y nos encontramos al borde de una corrección significativa.

La señal clave es la formación de la llamada vela anual "roja". Después de que en el primer trimestre el oro renovara su máximo histórico cerca de la marca de $5500 por onza, apareció en el gráfico un patrón que en el pasado siempre precedió a tendencias bajistas a largo plazo. La última vez que se observó una prima similar del oro con respecto al amplio índice de materias primas fue en 1980. En aquel entonces, le siguió una caída de precios que duró varios años.

El panorama inflacionario cambia las reglas del juego

La diferencia crítica entre la situación actual y la de 1980 es un panorama inflacionario fundamentalmente distinto. Si hace 45 años la hiperinflación era el principal motor del crecimiento del oro, hoy, en un contexto de estabilización de precios y endurecimiento de la política monetaria, este factor pierde fuerza. Esto hace que la brecha actual entre el oro y las demás materias primas sea especialmente vulnerable. El riesgo de normalización, es decir, el retorno de los precios a sus valores históricos medios, es extremadamente alto.

Materias primas frente a acciones: un juego sin ganancia

Merece especial atención la dinámica del índice de materias primas BCOM en relación con el mercado bursátil. El indicador se encuentra cerca de mínimos históricos con respecto al S&P 500. Esto crea para las materias primas una situación de "pierde-pierde": o el mercado bursátil sigue creciendo, dejando atrás a las commodities, o comienza a caer, arrastrando consigo a todos los activos de riesgo.

La única fuente de crecimiento superior para las materias primas podría ser el colapso del propio mercado de acciones, un escenario difícilmente calificable como positivo para la economía en su conjunto.

Mi opinión: La configuración actual del mercado me recuerda al año 2000, pero con una diferencia clave: el papel dominante del oro. El metal se ha despegado demasiado del resto de las materias primas. Los próximos meses serán una prueba de resistencia para esta brecha. Espero que la segunda mitad de 2026 marque el inicio de un giro y la tan esperada corrección.