El oro bajo amenaza de repetir el colapso de 1980: analista advierte sobre el riesgo de reversión
Los metales preciosos siguen siendo el único sector de materias primas que no solo ha logrado crecer, sino también mantener las posiciones conquistadas. Sin embargo, en mi opinión, este crecimiento podría ser excesivo. Existe una alta probabilidad de que el oro ya haya formado un pico sostenible en 2026, y en el segundo semestre podríamos ser testigos de un cambio de tendencia a gran escala.
Toda la imagen del mercado de materias primas se resume en un solo gráfico: el sector de los metales preciosos es el único que ha subido y se ha mantenido allí. A los demás segmentos de materias primas los llamaría "falsos", que no lograron mantener el impulso. Esta divergencia crítica indica que el oro, como "beta" de los metales, ha absorbido toda la demanda. Pero es precisamente esta excepcionalidad la que encierra el principal peligro.
Por qué el oro corre el riesgo de revertirse
La señal clave es la formación de una gran vela anual "roja" después del récord de alrededor de $5500 por onza en el primer trimestre. Una vela así es un clásico precursor de un giro a la baja después de un rally extremo. La última vez que observamos una prima similar del oro en relación con el amplio índice de materias primas fue en 1980. En aquel entonces, le siguió una caída larga y dolorosa que duró años.
La diferencia crítica entre la situación actual y la de 1980 es el contexto inflacionario. Las condiciones macroeconómicas actuales, a pesar de toda su inestabilidad, difieren radicalmente de las de hace cuatro décadas. Esto aumenta el riesgo de una normalización del precio del oro en relación con otras materias primas. En otras palabras, la "burbuja del oro" podría estallar más rápido y con consecuencias más graves de lo que muchos esperan.
Materias primas frente al mercado de valores: un juego de suma cero
Merece especial atención la interrelación entre las materias primas y el mercado de valores. El impulso del índice BCOM hacia un nuevo máximo en el primer semestre probablemente será efímero. El índice de materias primas se encuentra cerca de un nuevo mínimo en relación con el rendimiento total del S&P 500. De esto se deduce que las materias primas tienen solo un impulsor clave para un crecimiento superior: la caída del propio mercado de valores. Esta es una situación clásica de "pérdida-pérdida" para el sector de materias primas: o las acciones continúan subiendo y las materias primas se quedan atrás, o caen, arrastrando consigo todos los activos de riesgo.
Actualmente, el metal precioso se ha separado considerablemente de las demás materias primas. Los próximos meses serán una prueba de resistencia para esta brecha. Creo que la configuración actual del mercado es extremadamente inestable y los inversores deberían prepararse para una alta volatilidad. Si la historia de 1980 se repite, no veremos simplemente una corrección, sino un cambio de tendencia a largo plazo. Manténgase alerta: el mercado está entrando en una zona peligrosa.