El criptocontorno de Rusia: ¿sobrevivirá bajo la presión de las sanciones y quién ganará dinero con él?
El circuito cripto ruso se construye con miras a los pagos transfronterizos, pero la presión de las sanciones reduce gradualmente las posibilidades de salir al extranjero. Esta paradoja pone en duda la viabilidad económica de toda la estructura. Sin embargo, como muestran los debates recientes entre profesionales del mercado, el verdadero valor de este circuito no reside tanto en eludir las restricciones, sino en crear un nuevo ecosistema financiero regulado.
Para quién se crea el circuito cripto
No es solo una herramienta para evadir sanciones. El circuito cripto se considera un campo de pruebas experimental que beneficiará a diferentes categorías de participantes. Para las empresas de comercio exterior, es una extensión orgánica de la funcionalidad de los derechos digitales (CDF) hacia los pagos internacionales. Las divisiones de inversión obtendrán nuevos productos digitales, la posibilidad de atraer capital extranjero y crear un mercado secundario. Los bancos y entidades de crédito ampliarán su oferta crediticia y surgirán nuevos instrumentos como el factoring y la titulización. Para el Estado, se trata de legalizar la industria existente de facto, resolver problemas de PLD/FT y cumplir con los requisitos del GAFI.
Según estimaciones de expertos, la proporción de transferencias transfronterizas en criptomonedas crece anualmente entre un 20 y un 30%. El único problema que resuelve la regulación en Rusia es el acceso a los instrumentos del mercado cripto para los grandes bancos y el regulador. Los grandes actores ya están acaparando el mercado, y solo es posible hacerlo si existe una legislación, cualquiera, siempre que haya mecanismos legales.
Sanciones y resiliencia del circuito
Eludir las sanciones no es el objetivo principal de la creación del circuito. Habrá presión sobre él —y ya se está ejerciendo en el marco del 20º paquete de la UE—, pero los participantes del mercado lo saben y ya están tomando medidas para reducir los riesgos. Los temores de que los elementos de infraestructura caigan bajo sanciones secundarias no son compartidos. El sistema funcionará sin problemas, como ocurre con las operaciones en moneda fiduciaria.
Para reducir el riesgo de sanciones, se destacan tres medidas clave. En primer lugar, la interacción con soluciones autorizadas de los países de la CEI y otros eslabones intermedios de la cadena de pagos ayudará a difuminar el rastro. En segundo lugar, la gestión de la emisión de stablecoins basada en bancos resuelve el problema del marcado de contratos inteligentes y billeteras, ya que técnicamente es imposible rastrear y bloquear todo el sistema de emisión: se duplica fácilmente, se reinicia desde cero y se escala en Rusia. En tercer lugar, el uso de soluciones alternativas, incluidos los CDF, productos de inversión y tokenización, será una opción de respaldo para los escenarios más complejos.
¿Tiene sentido un circuito cerrado?
El valor de la criptomoneda radica en su naturaleza transfronteriza. Si el circuito estuviera completamente cerrado dentro de Rusia, su sentido económico se reduciría drásticamente. Sin embargo, esta situación es imposible precisamente debido a la descentralización de las monedas digitales. Se puede intentar restringir la entrada y salida de moneda fiduciaria fuera de Rusia, pero esto no cerrará el circuito por completo: no todos los países apoyan la política de aislamiento de Rusia, y el ámbito DeFi está tan desarrollado que técnicamente es imposible poner todas las barreras sin destruir los instrumentos correspondientes.
El sentido económico del circuito ruso reside precisamente en dar al mercado la oportunidad de eludir las restricciones fiduciarias mediante criptomonedas y ganar dinero con ello.
Quién gana y quién pierde
Aquí las opiniones divergen. Solo el mercado negro saldrá perdiendo: no desaparecerá por completo, pero el flujo financiero a través de organizaciones completamente no reguladas disminuirá gradualmente. Todos los demás, a largo plazo, solo ganarán.
Una evaluación más severa: los bancos rusos ya están desplegando su propia infraestructura y saben trabajar con instrumentos cripto, por lo que salen ganando. El capital pequeño y mediano, así como las startups, pierden. Para ellos, ahora hay tres caminos: migrar a otros países, vender a los bancos en un futuro cercano o crear productos para los que los bancos aún no tienen tiempo, pero que el mercado y los bancos-clientes específicos necesitan.
Para quién se construyen los criptodepositarios
Los bancos crean criptodepositarios y criptobilleteras para sus clientes; esto es un requisito legal. El uso de criptomonedas ha trascendido hace tiempo el círculo reducido de usuarios anónimos: comprar un coche o una propiedad con cripto, transferir fondos al extranjero requiere pruebas del origen legal de los fondos y disposición para responder preguntas sobre impuestos. Precisamente ahí radica la función de los depositarios y las billeteras reguladas: ayudar a los usuarios dentro del circuito legal.
Los excesos por parte de los participantes del mercado y del Estado son inevitables, no tanto por mala intención como por incompetencia: los nuevos productos son complejos a nivel técnico y de usuario, y se necesitarán años de capacitación para todos los participantes. Las alternativas independientes actuales se perciben como un concepto místico y temporal.
Opinión de experto: La regulación cambia el mercado y solo dará "luz verde" a los actores institucionales con grandes bases de clientes. Se trata de un nuevo segmento de usuarios de criptodepositarios y criptobilleteras: son los actores tradicionales existentes, clientes bancarios, personas físicas y jurídicas que recibirán el mismo servicio en su banco prioritario.
Análisis de Cryptalist: La construcción del circuito cripto en Rusia no es un intento de huir de las sanciones, sino un paso estratégico para crear una economía digital propia y controlada. La lucha principal no se librará entre el Estado y los entusiastas de las cripto, sino entre los grandes bancos y las startups independientes por el derecho a atender el nuevo flujo de clientes. En este juego, solo sobrevivirán aquellos que puedan ofrecer las soluciones más convenientes y legales.