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15.07.2026
21:04

La capitalización de DePIN se desplomó un 83% desde su pico: cuatro razones clave del colapso

El mercado de redes descentralizadas de infraestructura física (DePIN) está experimentando una severa caída. Desde que alcanzó un máximo histórico en marzo de 2024, cuando la capitalización total del sector era de $20,2 mil millones, el valor de los activos se ha desplomado a $3,46 mil millones. La caída neta es del asombroso 82,9%, convirtiendo lo que alguna vez fue una de las narrativas más prometedoras en un rezagado del mercado de criptomonedas.

La dinámica de la caída no fue lineal. Después del pico de marzo de 2024, el sector realizó varios intentos de recuperación, alcanzando un máximo local de alrededor de $19 mil millones en noviembre de 2024. Sin embargo, desde el otoño de 2025, las ventas se aceleraron drásticamente. Solo en el período del 1 de enero al 15 de julio de 2026, el sector perdió otro 23,4% de su valor. Al cierre de 2025, la capitalización de DePIN se redujo en más del 74%, colocando al sector entre los diez peores en rendimiento anual. En el segundo trimestre de 2026, el sector mostró una caída del 24,8%, solo superada por las redes de segunda capa (-24,9%).

Magnitud del desastre

No solo las cotizaciones bursátiles de los tokens se vieron presionadas. Los ingresos por comisiones de las principales direcciones de blockchain se redujeron en promedio un 44,6% interanual. Para muchos proyectos, la situación resultó fatal: las monedas emitidas entre 2018 y 2022 se devaluaron entre un 94% y un 99% desde sus niveles récord. Esto sugiere que no estamos presenciando una simple corrección, sino una crisis estructural de todo un sector.

Cuatro razones del colapso

Mi análisis muestra que el colapso de DePIN se debe a cuatro factores fundamentales que actuaron simultáneamente, creando un efecto de "tormenta perfecta".

1. Tokenómica inflacionaria. Las startups atrajeron activamente a operadores de equipos mediante una emisión excesiva de tokens. Cuando el precio de las monedas comenzó a caer, los ingresos de los participantes se devaluaron drásticamente. Como resultado, los operadores desconectaron masivamente los nodos, lo que rompió la estabilidad de la red y desencadenó una espiral de muerte. Este es un ejemplo clásico de cómo un modelo económico deficiente se destruye a sí mismo.

2. Falta de demanda real. Los ingresos anuales de todo el sector ascendieron a solo $72 millones. El proyecto promedio ganaba alrededor de $110,000 al año. Las enormes valoraciones de las startups se mantuvieron únicamente gracias a promesas vacías, no a indicadores comerciales reales. El mercado simplemente no está dispuesto a pagar por infraestructura física descentralizada en su forma actual.

3. Cambio en las prioridades de los inversores. En 2026, los inversores comenzaron a exigir métricas operativas sólidas en lugar de historias atractivas. El capital se está trasladando apresuradamente hacia activos refugio. Las altcoins sobrevaloradas, especialmente en sectores nicho como DePIN, se encontraron lógicamente bajo presión. El mercado está madurando y los cuentos de hadas ya no se venden.

4. Brecha temporal. La infraestructura física se construye durante años y requiere enormes inversiones. Los inversores en criptomonedas, por otro lado, se centran exclusivamente en ganancias especulativas inmediatas. Esta contradicción fundamental entre la naturaleza a largo plazo de DePIN y las expectativas a corto plazo del mercado resultó ser fatal.

Mi opinión experta: A pesar de la dinámica catastrófica, las tecnologías DePIN continúan desarrollándose. Líderes como Helium, Render y Akash muestran un crecimiento en el uso real, especialmente en el ámbito de la computación para inteligencia artificial. Sin embargo, es probable que el mercado no vea un retorno del interés en el sector hasta que surjan proyectos con un modelo de negocio sostenible que demuestren su capacidad para generar ingresos reales, y no solo emitir tokens.