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20.07.2026
14:36

Récord de quiebras en EE. UU.: ¿ilusión de crisis o amenaza oculta? La doble realidad del mercado crediticio

Estados Unidos registra por segundo año consecutivo un número récord de quiebras entre grandes corporaciones. A primera vista, esto es una señal alarmante que indica problemas profundos en la economía. Sin embargo, como muestran mis cálculos y el análisis de datos de mercado, detrás de esta cifra se esconde un panorama más complejo y ambiguo. En realidad, bajo la bandera unificada de la economía estadounidense operan hoy dos sistemas crediticios fundamentalmente diferentes, y su estado difiere drásticamente.

En la primera mitad de 2026, 372 grandes empresas se declararon en quiebra, la cifra más alta desde 2010. El indicador es prácticamente idéntico al del año pasado (371), lo que sugiere no un crecimiento explosivo, sino un estancamiento en una meseta de 16 años. El aumento fue de solo el 0,27%. El mayor impacto se produjo en la industria (50 solicitudes), el sector de consumo (35) y la atención médica (26). Es importante señalar que se trata de empresas públicas y grandes privadas, no de todo el tejido empresarial del país.

Dos mundos, dos enfoques crediticios

La paradoja es que, mientras las grandes empresas están estancadas, en el segmento de las pequeñas y medianas empresas (PYME) la situación es diametralmente opuesta. El número de quiebras comerciales bajo el Capítulo 11 aumentó un 28%, hasta 4589, y las reorganizaciones de pequeñas empresas se dispararon un 50%, hasta 1663. Esto indica que las grandes corporaciones con calificación crediticia y acceso a los mercados de capitales refinancian sus deudas y sobreviven, mientras que las pequeñas empresas y los negocios privados, privados de ese privilegio, terminan en los tribunales. En este caso, el tribunal no funciona como una morgue, sino como una barrera protectora: la deuda se convierte en propiedad y el negocio continúa operando. El año pasado, el 61,2% de las quiebras optaron por la reorganización, no por la liquidación.

Riesgo oculto en el mercado de deuda pública

Una tendencia aún más preocupante, de la que casi nadie habla, se está gestando en el mercado de bonos del Tesoro de EE. UU. Desde 2007, la proporción de tenedores "insensibles al precio" —bancos centrales, la Reserva Federal y bancos comerciales— ha caído del 75% al 52%. El espacio vacante lo han ocupado los fondos de cobertura, que realizan operaciones apalancadas financiadas con préstamos de recompra a corto plazo.

Es aquí donde veo la principal amenaza. Cuando el mercado de recompra se congela, estos fondos se ven obligados a vender títulos de forma masiva y simultánea, provocando un desplome. Esto ya ocurrió en marzo de 2020, cuando la Reserva Federal tuvo que intervenir de emergencia. La situación se agrava con un déficit presupuestario de 2 billones de dólares al año, que obliga a emitir cada vez más deuda pública, presionando un mercado ya de por sí frágil.

Mi conclusión como analista: la próxima crisis en el mercado de bonos no vendrá del rendimiento. No la provocará el precio de los títulos, sino en manos de quién estarán. Un mercado dominado por especuladores apalancados es un polvorín que puede estallar en cualquier momento, y las consecuencias para todos los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas, serán inmediatas y catastróficas. Los inversores deberían prepararse para un posible "evento de riesgo de cola".