La crisis hídrica en Gran Bretaña: los centros de datos de IA agotan los recursos del país

El Reino Unido se enfrenta a un grave desafío: la rápida expansión de la infraestructura de inteligencia artificial amenaza la seguridad hídrica del país. Los analistas del sector están dando la voz de alarma: las capacidades actuales de suministro de agua no están diseñadas para las demandas de los modernos centros de datos.
¿Por qué el agua es el nuevo petróleo para la IA?
Los centros de datos consumen enormes cantidades de agua para enfriar los servidores. Las torres de refrigeración y los sistemas de refrigeración líquida funcionan las 24 horas del día, y las crecientes necesidades de electricidad solo agravan la situación. Según estimaciones de expertos, un gran centro de datos puede consumir hasta 3 millones de litros de agua al día, comparable al consumo máximo de una pequeña ciudad con 3500 hogares.
Errores en las previsiones y riesgos ocultos
El análisis de documentos gubernamentales muestra que las estrategias de desarrollo de la IA en el Reino Unido ignoran por completo el aspecto hídrico. En ninguno de los programas —ni en las zonas de crecimiento de la IA ni en el plan «IA para la ciencia»— se menciona siquiera el agua. Se trata de un error fatal, ya que las previsiones actuales de consumo de agua excluyen claramente a los centros de datos de los cálculos.
La situación más alarmante se da en la región de Slough, donde la empresa Affinity Water abastece a unos 125 centros de datos, y en la mayor parte del territorio ya está vigente una prohibición del uso de mangueras para riego. Los operadores locales solicitan hasta 3 millones de litros de agua al día por cada instalación, lo que genera una carga crítica para la infraestructura.
Cifras que asustan
Las normativas vigentes obligan a los centros de datos a utilizar exclusivamente agua potable, lo que supone un consumo diario de aproximadamente 6,6 millones de litros. Si el gobierno cumple su plan de triplicar la capacidad informática para 2030, esta cifra se disparará a 19,8 millones de litros al día. Además, la construcción de nuevos embalses podría llevar hasta 15 años, y el endurecimiento de las normas sobre fugas y consumo ya ha agotado prácticamente su potencial.
«Cualquier crecimiento adicional del número de centros de datos en regiones con escasez de agua podría resultar imposible sin una revisión radical de las políticas. La única salida es aumentar la extracción de agua del medio ambiente, lo que le causaría daños, o construir nueva infraestructura, pero eso llevaría años», subrayan los analistas del sector.
Es significativo que problemas similares ya hayan obligado a las autoridades de Nueva York a imponer una moratoria sobre la construcción de grandes centros de datos hasta que se apruebe una ley correspondiente. En Texas, los operadores de centros de datos incluso evitan el control ambiental público. Gran Bretaña corre el riesgo de repetir estos errores si no toma medidas preventivas.
Mi conclusión: La industria de la IA se encuentra en una situación paradójica: la tecnología destinada a optimizar los recursos se convierte en su principal consumidora. Sin la implementación de sistemas de suministro de agua de circuito cerrado y la transición a métodos de refrigeración alternativos, la crisis hídrica podría convertirse en un serio obstáculo para el desarrollo de la inteligencia artificial en el Reino Unido. Los inversores deberían seguir de cerca los cambios regulatorios en este sector, ya que podrían alterar radicalmente la economía de los centros de datos.