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21.07.2026
08:58

Trump ha aprobado la inclusión de normas éticas en la Ley CLARITY: ¿qué significa esto para el mercado de criptomonedas?

Trump Трамп криптовалюты 2025

La administración del presidente de EE. UU., Donald Trump, ha dado su consentimiento de principio para incluir un paquete de restricciones éticas en el proyecto de ley CLARITY Act. Según mis datos, obtenidos de fuentes internas en Washington, la Casa Blanca ya ha acordado el texto correspondiente y lo ha enviado a varios senadores republicanos. Este es un paso emblemático que podría cambiar radicalmente la trayectoria de aprobación de una de las leyes de regulación cripto más importantes de los últimos años.

Recordemos que el 14 de julio, los senadores demócratas Chris Murphy, Jeff Merkley y Chris Van Hollen criticaron duramente la versión actual de la CLARITY Act, exigiendo que se incluyeran disposiciones que prohíban al presidente, a los miembros del Congreso, a los altos funcionarios y a sus familias obtener beneficios directos de negocios cripto. Su postura se basó en datos de la declaración de 2025, según los cuales los proyectos y activos personales de Trump relacionados con la industria cripto le reportaron al menos $1.4 mil millones. La Casa Blanca había negado anteriormente la existencia de un conflicto de intereses, pero ahora parece haber decidido hacer concesiones.

La discusión sobre la disposición ética tuvo lugar el 16 de julio en una reunión de Trump con senadores republicanos clave, incluyendo a Cynthia Lummis, Bernie Moreno, Thom Tillis y Bill Hagerty. En las negociaciones también participaron el asesor de criptomonedas de la Casa Blanca, Patrick Witt, y la jefa de gabinete, Susie Wiles. Es significativo que no se invitara a representantes del Partido Demócrata a la reunión, lo que indica el carácter interno del partido en el acuerdo.

Paralelamente, la senadora Elizabeth Warren aumentó la presión sobre el presidente, instándolo a revelar voluntariamente los ingresos de activos digitales del período comprendido entre el 1 de enero y el 15 de julio de 2026, sin esperar el informe obligatorio que solo se presentará en mayo del próximo año. Este movimiento está claramente dirigido a generar presión pública adicional y transparencia antes de la votación final.

Recordemos los hitos clave: la Cámara de Representantes aprobó la CLARITY Act el 17 de julio de 2025 con 294 votos a favor y 134 en contra. En mayo de 2026, el Comité Bancario del Senado respaldó su versión del documento con 15 votos a favor y 9 en contra, y la remitió para su consideración ante toda la cámara. El proyecto de ley busca delimitar definitivamente las competencias de la SEC y la CFTC en relación con el mercado de activos digitales, lo cual es crítico para la adopción institucional de las criptomonedas en EE. UU.

La nueva versión con las supuestas normas éticas aún no se ha publicado, y la fecha de la sesión plenaria no se ha fijado. Las negociaciones deben concluir antes del receso de agosto del Senado, lo que añade intriga. Además, en julio, las asociaciones bancarias estadounidenses pidieron aclarar las disposiciones sobre la rentabilidad de las stablecoins, temiendo que las redacciones actuales dejen lagunas para pagos económicamente similares a los intereses de los depósitos.

Mi análisis experto: El consentimiento de Trump a las normas éticas no es solo un gesto político, sino una maniobra estratégica destinada a acelerar la aprobación de la CLARITY Act y eliminar la principal objeción de los demócratas. Sin embargo, el verdadero costo del asunto —$1.4 mil millones en ingresos personales del presidente provenientes de la industria cripto— hace que este compromiso sea extremadamente frágil. Si las redacciones finales resultan demasiado laxas, el proyecto de ley corre el riesgo de enfrentar nuevas obstrucciones en el Senado. El mercado observa atentamente: la aprobación de la CLARITY Act será un poderoso catalizador para la legalización y el crecimiento del ecosistema cripto estadounidense, pero la prolongación del proceso o la dilución de las normas éticas podría tener el efecto contrario.