El precio de la inteligencia artificial se ha reducido a cero en 30 meses, un récord absoluto de deflación tecnológica.
El mercado de la inteligencia artificial está experimentando un fenómeno único: el costo de los cálculos de las redes neuronales ha caído prácticamente a cero en solo 30 meses. Esta es la deflación de precios más rápida de todos los ciclos tecnológicos en la historia; ni siquiera la era de las computadoras personales conoció un ritmo similar.
Por qué el intelecto barato cambia las reglas del juego
En comparación, los precios de las PC se redujeron un 90% durante 15 años. Los modelos de lenguaje recorrieron el mismo camino en menos de tres años. Según mis observaciones, esta deflación es el motor clave de todos los cambios actuales en la industria del software. Cuando el costo de la tecnología se desploma, la prima por su escasez desaparece junto con él.
La economía de las empresas de software se basaba en cálculos completamente diferentes. Los inversores valoraban los negocios SaaS asumiendo que el desarrollo de software seguiría siendo caro. Pero este cálculo se derrumba cinco veces más rápido que en la era de las PC.
Una deflación tan agresiva divide el mercado en dos. Por un lado, destruye el poder de fijación de precios de los desarrolladores de modelos; por el otro, crea un beneficio colosal para los consumidores finales. Las empresas que venden inteligencia pierden poder de mercado, mientras que quienes la aplican reciben un regalo. Cada negocio solo tiene que entender de qué lado del gráfico se encuentra.
Cuánto gastan EE. UU. y China, y por qué las cifras son engañosas
La deflación se acelera en medio de inversiones récord. La inversión privada de EE. UU. en IA alcanzó los $285.9 mil millones en 2025, mientras que en China fue solo de $12.4 mil millones. La brecha formal de 23 veces parece alarmante, pero es engañosa.
China calcula los gastos de otra manera: la suma de $12.4 mil millones incluye solo inversiones privadas, mientras que las empresas chinas de IA han recibido alrededor de $184 mil millones por vía estatal desde el año 2000. Los analistas de Societe Generale también dudan de la brecha de 23 veces; según ellos, los gastos reales de China están mucho más cerca de los estadounidenses, solo que las autoridades los ocultan de los métodos de cálculo habituales.
La estadística de EE. UU. distorsiona el panorama por otra razón. Los impresionantes $285.9 mil millones no alimentan a toda la industria competitiva, sino que se acumulan en unas pocas empresas: el número de megarrondas de $1 mil millones saltó de 15 a 28. La ronda de OpenAI de $40 mil millones se convirtió en el ejemplo más destacado, y Google gastó más de $150 mil millones en infraestructura de IA.
Mi conclusión: EE. UU. y China están inyectando cientos de miles de millones en IA, pero la tecnología en sí se abarata tan rápido que los beneficiarios no son los creadores, sino los usuarios. El dinero se acumula en unos pocos desarrolladores de modelos, mientras que el intelecto barato fortalece al resto de la economía: esta es la principal paradoja del ciclo actual que observamos en tiempo real.