La deuda oculta de las grandes tecnológicas de 1,65 billones de dólares: la carrera de la IA con dinero prestado y el flujo de efectivo que se desvanece
Las cinco mayores corporaciones tecnológicas — Alphabet, Microsoft, Amazon, Meta y Oracle — han acumulado obligaciones ocultas por valor de 1,65 billones de dólares que no se reflejan en sus balances oficiales. Se trata de contratos de arrendamiento de GPU, centros de datos y compromisos de empresas conjuntas. Según las normas contables vigentes, estos importes no se consideran deuda hasta que los activos entren en funcionamiento, lo que crea una ilusión de estabilidad financiera.
La magnitud de la financiación en la sombra
El ejemplo más claro es Meta, cuyas obligaciones ocultas alcanzaron los 420.000 millones de dólares, tres veces su deuda oficial. La situación de Oracle es aún más dramática: sus obligaciones fuera de balance se han multiplicado por 30 en los últimos cuatro años. El Banco de Pagos Internacionales (BPI) ya ha calificado esta práctica como "préstamo en la sombra".
El problema se agrava porque cuatro de las cinco empresas presentarán sus resultados financieros en las próximas dos semanas. La deuda oficial parecerá moderada, mientras que los 1,65 billones de dólares permanecerán en notas a pie de página, sin aparecer en los titulares de los informes.
Flujo de caja bajo presión por los gastos de capital
Bank of America advierte de una inminente crisis de liquidez. El flujo de caja libre de los mayores operadores de centros de datos caerá de 191.000 millones de dólares en 2025 a 19.000 millones en 2026, y para 2027 se volverá negativo en aproximadamente 26.000 millones de dólares. La razón son los gastos de capital récord en infraestructura de IA, que ya superan los 725.000 millones de dólares, mientras que la emisión de deuda del sector alcanzará unos 175.000 millones de dólares, seis veces más que la media de los últimos cinco años.
Sin embargo, la previsión a largo plazo dibuja un panorama diferente. Para 2030, el flujo de caja libre conjunto de Meta, Google, Microsoft y Amazon podría multiplicarse casi por diez, hasta los 650.000 millones de dólares. Pero este escenario optimista solo es posible si las inversiones actuales dan sus frutos.
Apuesta por el monopolio
Las corporaciones no solo apuestan por la rentabilidad de la infraestructura, sino por un futuro monopolio. Buscan convertirse en un eslabón obligatorio para todos los que utilicen IA y ganar dinero con cada consulta. Alphabet parece el favorito: Google posee toda la cadena de IA, los ingresos de Google Cloud crecieron un 63% en el último año, la cartera de pedidos casi se duplicó hasta los 462.000 millones de dólares, y la compañía ha comenzado a vender sus propios chips TPU a clientes externos.
El peor escenario se daría si la demanda de IA es débil. Los activos tendrían que ser depreciados y las pérdidas recaerían sobre los inversores y aseguradoras que financiaron la construcción a través de crédito privado y bonos de proyecto, sin conocer la magnitud total de los riesgos.
Comentario del experto: La situación recuerda a la crisis hipotecaria de 2008, cuando instrumentos financieros complejos ocultaban los riesgos reales. La diferencia es que ahora la apuesta se hace por un monopolio tecnológico, no por bienes raíces. Los inversores deberían seguir de cerca los informes y no mirar solo los balances oficiales, sino también las notas a pie de página: ahí es donde se esconden los billones de dólares que podrían derrumbar el mercado si la tendencia se revierte.