El Parlamento Europeo pasa a la ofensiva: cómo los burócratas de Bruselas decidieron combatir la basura generada por IA y las "alucinaciones" de la inteligencia artificial en la elaboración de leyes
El Parlamento Europeo, enfrentado a una auténtica invasión de contenido de baja calidad generado por inteligencia artificial (el llamado "neuralgias"), ha tomado una decisión inesperada pero pragmática. En lugar de una prohibición total de las herramientas de IA, la dirección de la institución lanza su propia plataforma segura EPGenAI Hub. Este paso no es solo un intento de ordenar el uso de las redes neuronales, sino una respuesta estratégica al creciente problema de las "alucinaciones" y las falsedades descaradas que se infiltran en los documentos legislativos.
Magnitud del desastre: una quinta parte del personal "usa" IA
La alarma en los pasillos del poder de la UE alcanzó su punto máximo tras la reunión de julio de los jefes de comité. Se descubrió que alrededor de 2100 empleados del parlamento —casi uno de cada cinco— utilizan a diario redes neuronales para redactar discursos, solicitudes y enmiendas. Sin embargo, el problema no radica en el hecho mismo del uso, sino en sus consecuencias. El análisis reveló un aumento anómalo de enmiendas escritas en un lenguaje seco y estereotipado, que contenían referencias a leyes inexistentes. Este es un ejemplo clásico de "alucinaciones" de los modelos lingüísticos, que presentan datos ficticios como hechos reales.
El eurodiputado Barry Andrews, que preside el comité de desarrollo, reconoció que los colegas están sobrecargados y ven en la IA una herramienta de supervivencia. Sin embargo, en su opinión, la redacción de textos sigue siendo una obligación clave del parlamentario, y mientras los legisladores no estén obligados a revelar el uso de redes neuronales, el problema se agravará.
"Soberanía" propia a través de modelos ajenos: la paradoja de EPGenAI Hub
La nueva plataforma, cuya versión beta ya se ha presentado a los diputados, ofrece una elección entre modelos locales (Llama de Meta, GPT-OSS de OpenAI y Mistral Small) y servicios externos (ChatGPT y Claude Sonnet). El lanzamiento oficial está previsto para septiembre. Sin embargo, aquí reside la principal paradoja: al intentar combatir la dependencia digital, Bruselas está expandiendo de hecho la presencia de los gigantes estadounidenses de la IA. Esto ocurre en el contexto de una política para reducir la dependencia tecnológica de Estados Unidos, en el marco de la cual el parlamento ya ha reemplazado Google por el buscador francés Qwant y ha desactivado la IA integrada en las tabletas de los diputados por razones de ciberseguridad.
El servicio de prensa del parlamento aclaró que la lista de modelos se ampliará y que en el futuro se planea añadir soluciones "soberanas" europeas de nuevos proveedores de la nube. Pero por ahora, esto es más un gesto de desesperación que una estrategia bien pensada.
El rastro ruso: ChatGPT en la Duma Estatal
Incidentes similares ocurren también en Rusia. Los periodistas sospecharon el uso de IA en la preparación del proyecto de ley n.º 1126815-8. En la nota explicativa se encontró una nota al pie con la etiqueta source=chatgpt.com —una "cola" típica que queda al copiar desde el chat. En la Duma Estatal explicaron la situación diciendo que un empleado del aparato utilizó la red neuronal solo para buscar rápidamente la fuente original, y que los datos en sí resultaron ser correctos. El comité subrayó que la creación de proyectos de ley requiere un conocimiento profundo, y que la red neuronal aún no puede manejar esa tarea.
Opinión de experto: La iniciativa del Parlamento Europeo es un intento de "domesticar" a la bestia salvaje, no de matarla. Crear una plataforma propia es un paso acertado, pero no resuelve el problema fundamental: mientras los diputados no sean responsables de la calidad del contenido generado por IA, el "neuralgias" y las "alucinaciones" seguirán siendo parte del proceso legislativo. El mercado no solo exige herramientas, sino reglas de juego claras y mecanismos de verificación.