Nueva era de ataques a DeFi: $35,5 millones robados sin un solo error en el código — captura de claves, no de contratos inteligentes
En un solo día, tres protocolos DeFi — AFX, B² Network y Verus — perdieron un total de $35.5 millones. La característica clave de estos incidentes, que obliga a replantear los enfoques de seguridad en la industria, es que ninguno de los ataques estuvo relacionado con vulnerabilidades en el código de los contratos inteligentes. Los hackers ya no buscan errores en la lógica: toman el control a través de claves administrativas y permisos de acceso.
Detalles de los ataques: de puentes a la administración
La mayor pérdida correspondió al protocolo AFX en la red Arbitrum, aproximadamente $24 millones en USDC. La causa fue la compromisión de las claves del validador del puente. El atacante transfirió rápidamente los activos a Ethereum, convirtiéndolos en 12,467.5 ETH, que ahora están concentrados en una sola dirección.
El segundo objetivo fue el protocolo B² en BNB Chain. El hacker interceptó el derecho de actualización del contrato de staking y retiró 8.591 millones de tokens B2 por un valor aproximado de $3.86 millones. Los activos robados se intercambiaron por 5000 WBNB, luego por 1128 ETH y se retiraron a través de NEAR Intents. El token nativo del proyecto B2 se depreció instantáneamente un 15%.
La tercera víctima fue el puente Verus en Ethereum, que perdió alrededor de $7.5 millones. Es notable que el ataque se realizó a través de la ruta de confianza del puente, y este es ya el segundo caso en que se explota la misma vulnerabilidad. El hacker comenzó casi de inmediato a lavar los fondos a través de Tornado Cash.
Cambio de paradigma: el código es seguro, las claves no
La magnitud del problema se confirma con estadísticas: en 2026, aproximadamente el 40% de todos los fondos robados en criptomonedas se debió a la compromisión de claves, no a hackeos de contratos inteligentes. Esto refleja un cambio fundamental en las tácticas de los atacantes. Antes, los ataques explotaban errores lógicos en el código, pero ahora, cuando la mayoría de los contratos pasan por auditorías de IA, esos agujeros son menos frecuentes. Los hackers toman el control del código por otros medios: a través de claves, derechos administrativos y permisos de actualización.
Mi análisis: Esta tendencia es una señal de alarma para todo el ecosistema DeFi. Los puentes y protocolos en sí mismos se están volviendo cada vez más resistentes a ataques directos, pero su protección, basada en claves centralizadas, sigue siendo el talón de Aquiles. La industria necesita urgentemente migrar hacia modelos de gobernanza descentralizados y esquemas multifirma con estrictos retrasos temporales. Ignorar esta amenaza hará que DeFi sea vulnerable no a errores de código, sino al factor humano y a la seguridad operativa.