La ONU calculó $114 mil millones en daños por redes de estafas: las criptomonedas se convirtieron en la columna vertebral financiera del crimen

Durante 2025, las pérdidas por operaciones fraudulentas en Asia Oriental y Sudoriental, así como en Australia y Nueva Zelanda, alcanzaron la astronómica cifra de 88.300–114.100 millones de dólares. No son solo números: son un indicador de la reestructuración completa de la economía criminal global, donde grupos dispersos se han transformado en una red transnacional unificada con infraestructura común.
La metodología de evaluación, como siempre, es conservadora: solo se consideran las pérdidas oficialmente registradas y la proporción estimada de víctimas que no recurren a las autoridades. En comparación, en 2023 las pérdidas en las mismas subregiones se estimaban entre 18.000 y 37.000 millones de dólares. Un crecimiento de aproximadamente tres veces no es solo un pico, sino un cambio sistémico.
Entre los países con mayores pérdidas registradas en 2024–2025, lideran China (5.100 millones de dólares), la República de Corea (3.500 millones de dólares) y Taiwán (2.800 millones de dólares). Sin embargo, estoy seguro de que las cifras reales son significativamente más altas, especialmente dada la masiva reticencia de las víctimas a denunciar el fraude.
Los grupos criminales unificaron su infraestructura
Lo que está ocurriendo es, en esencia, una «franquicia corporativa» en el crimen. Los sindicatos ya no compiten, sino que cooperan, creando servicios comunes de lavado de dinero, trata de personas, tráfico ilegal de migrantes y recopilación de datos. La analista principal de la UNODC, Inshik Sim, señala acertadamente que la escala y complejidad de esta economía «superan las medidas de respuesta existentes».
Una parte significativa de las operaciones se basa en centros de estafa: complejos aislados donde se retiene a personas y se les obliga a trabajar en fraudes de inversión y románticos. Esto no es solo fraude, sino una forma moderna de esclavitud.
Las criptomonedas como infraestructura de pagos
El informe presta especial atención al papel de las criptomonedas, y aquí estoy completamente de acuerdo con las conclusiones. USDT en la red TRON se ha convertido en la unidad de cuenta de facto para las redes criminales. Esta combinación ha creado un sistema financiero paralelo: transferencias transfronterizas casi instantáneas, baratas y seudónimas. A través de plataformas P2P, corredores extrabursátiles y redes bancarias clandestinas, los delincuentes convierten fácilmente moneda fiduciaria en stablecoins y viceversa, eludiendo los controles bancarios.
Como analista, he subrayado en repetidas ocasiones: mientras los ingresos de las redes criminales permanezcan fuera de alcance, simplemente interrumpir operaciones es inútil. Es necesario capacitar a las fuerzas del orden para rastrear y confiscar criptoactivos: esta es la única manera de asestar un golpe real.
La IA y la comunicación satelital fortalecieron las redes de estafa
Los delincuentes están adoptando activamente tecnologías: IA generativa, deepfakes, mensajería cifrada, internet satelital (incluido Starlink). La IA generativa reduce la barrera de entrada para esquemas de fraude complejos: ahora incluso grupos pequeños pueden usar traducción por IA, clonación de voz y video deepfake en tiempo real.
Destaco por separado el aumento del uso de redes publicitarias legítimas para distribuir malware y phishing, un 42% interanual en 2025. El internet satelital permite a los delincuentes operar en áreas de difícil acceso, sin depender de operadores locales.
Los reclutadores buscan personas fuera de Asia
En los complejos de estafa se identificaron personas de más de 80 países. Las redes de reclutamiento están expandiendo su geografía: los anuncios requieren conocimiento de alemán, polaco, neerlandés, español, italiano, francés y otros idiomas. Esto es una señal alarmante: europeos y estadounidenses se están convirtiendo cada vez más tanto en víctimas como en trabajadores forzados.
Mi conclusión: estamos presenciando la formación de un ecosistema criminal global, donde las criptomonedas juegan un papel no solo como herramienta, sino como una capa financiera fundamental. Sin una regulación estricta de las stablecoins y una coordinación internacional para rastrear el tráfico on-chain, este problema solo empeorará. Los delincuentes ya están un paso adelante: es hora de ponerse al día.