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23.07.2026
18:52

Криминальная экономика Азии: ущерб от скам-сетей в 2025 году достиг $114 млрд, а криптовалюты стали её финансовым хребтом

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La magnitud del fraude organizado en línea en el Este y Sudeste Asiático, así como en Australia y Nueva Zelanda, se estima para 2025 en un rango de entre $88,3 y $114,1 mil millones. Esto se desprende de un análisis realizado a partir de datos oficiales y estimaciones de pérdidas no contabilizadas. La metodología considera tanto los incidentes registrados como la proporción estimada de víctimas que, por diversas razones, no recurren a las autoridades policiales.

Para entender la dinámica: en 2023, las pérdidas similares para las mismas subregiones oscilaban entre $18 y $37 mil millones. Así, en dos años, el volumen de daños se ha multiplicado aproximadamente por tres, lo que indica una rápida institucionalización del sector criminal.

De grupos dispersos a una «franquicia» transfronteriza

Se ha producido una reestructuración fundamental de la economía criminal regional. Sindicatos individuales se han unido en una red única con infraestructura compartida, que incluye servicios de lavado de dinero, trata de personas, migración ilegal, recopilación de datos y el propio fraude. Este modelo, según estimaciones de expertos, se asemeja a una franquicia corporativa, donde cada «departamento» presta servicios a toda la red.

El elemento clave han sido los llamados centros de estafa (scam centers): grandes complejos aislados donde se retiene a personas y se les obliga a participar en fraudes de inversión y románticos. La escala y complejidad de esta economía criminal ya superan las medidas de respuesta existentes.

Criptomonedas: un nuevo sistema financiero para el mundo criminal

El informe destaca especialmente el papel de las criptomonedas, y en particular de la stablecoin USDT en la blockchain de TRON. Esta combinación ha creado, en esencia, un sistema financiero paralelo para transferencias transfronterizas casi instantáneas, baratas y seudónimas. Los grupos criminales utilizan activamente plataformas P2P, corredores extrabursátiles y redes bancarias clandestinas para convertir dinero fiduciario en stablecoins y viceversa, eludiendo eficazmente los controles bancarios.

Según los expertos, la simple interrupción de operaciones sin la confiscación de ingresos es ineficaz. Es necesario capacitar a las autoridades policiales en métodos modernos de rastreo y decomiso de activos digitales.

IA, satélites y reclutamiento global

Las redes criminales están adoptando activamente tecnologías: IA generativa para crear deepfakes y textos de phishing, mensajería cifrada, comunicaciones por satélite (incluyendo Starlink) para operar en áreas remotas, así como redes publicitarias legítimas para distribuir malware. El uso de estas últimas ha aumentado un 42% en el último año.

La geografía del reclutamiento se ha extendido mucho más allá de Asia. En los anuncios relacionados con centros de estafa se buscan hablantes nativos de alemán, polaco, francés, español y otros idiomas europeos. Esto indica que las posibles víctimas y empleados pueden ser personas de cualquier parte del mundo.

Mi análisis: La cifra de $114 mil millones es solo la punta del iceberg. El daño real es probablemente mucho mayor, dado que muchas víctimas, por vergüenza o miedo, no denuncian los delitos. Pero la conclusión principal no está en la cantidad, sino en que estamos presenciando la formación de una auténtica «economía de plataformas» criminal basada en criptomonedas. Mientras los reguladores intenten cerrar centros de estafa individuales, la red migrará a nuevas jurisdicciones utilizando instrumentos financieros descentralizados. La lucha contra este fenómeno requiere no solo métodos coercitivos, sino también una coordinación global en el ámbito de la regulación de criptomonedas y la ciberseguridad.