Crypto news

23.07.2026
21:57

$114 mil millones: la ONU registra un crecimiento explosivo de las redes de estafa asiáticas y la conversión de las criptomonedas en su columna vertebral financiera

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La magnitud de la delincuencia digital organizada en la región de Asia-Pacífico ha alcanzado niveles sin precedentes. Según las estimaciones más recientes, el daño total de las operaciones fraudulentas en el Este y Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda para 2025 asciende a entre 88,3 y 114,1 mil millones de dólares. Esta cifra incluye tanto las pérdidas oficialmente registradas como la denominada "zona gris" de víctimas que, por diversas razones, no denuncian a las autoridades.

Para entender la dinámica: hace solo dos años, en 2023, el daño similar se estimaba entre 18 y 37 mil millones de dólares. Así, en dos años, el volumen de pérdidas financieras se ha multiplicado aproximadamente por tres, lo que indica una amenaza sistémica y en rápida expansión. Los líderes en pérdidas registradas para 2024-2025 fueron China (5,1 mil millones de dólares), la República de Corea (3,5 mil millones de dólares) y Taiwán (2,8 mil millones de dólares).

Franquicia criminal: de grupos dispersos a una red unificada

La conclusión clave del análisis no es solo el aumento en el número de estafadores, sino una reestructuración fundamental de la economía criminal. Los sindicatos dispersos se han transformado en una red transfronteriza con una infraestructura común. Este modelo, comparable a una franquicia corporativa, integra "departamentos" especializados: unos se encargan del lavado de dinero, otros de la trata de personas y otros de la recopilación de datos. Todos están conectados a una red de servicios común, lo que hace que combatirlos sea extremadamente difícil.

La magnitud y complejidad de esta nueva economía criminal, según reconocen los principales analistas, ya superan las medidas de respuesta existentes. Una parte significativa de las operaciones sigue teniendo su base en grandes centros de estafa aislados, donde se retiene a personas contra su voluntad y se les obliga a trabajar.

USDT en TRON: Un sistema financiero paralelo para delincuentes

El informe destaca especialmente el papel de las criptomonedas, y en primer lugar la stablecoin USDT en la blockchain de TRON. Este binomio ha creado, en esencia, un sistema financiero paralelo que permite transferencias transfronterizas casi instantáneas, baratas y seudónimas. Los grupos criminales utilizan activamente plataformas P2P, corredores extrabursátiles y redes bancarias clandestinas para convertir dinero fiduciario en stablecoins y viceversa, eludiendo eficazmente los controles bancarios y ocultando las pistas.

Los expertos instan a capacitar a las fuerzas del orden en métodos modernos de rastreo y decomiso de criptoactivos. La simple interrupción de operaciones sin incautar los ingresos de las redes criminales no tendrá un efecto a largo plazo: estas redes simplemente restablecerán sus operaciones en una nueva jurisdicción.

IA, Starlink y reclutamiento global: Nuevos horizontes de amenaza

Los delincuentes están adoptando activamente la tecnología. La IA generativa y los deepfakes reducen la barrera de entrada para esquemas de fraude complejos, permitiendo incluso a grupos pequeños utilizar clonación de voz y videos realistas. El uso de redes publicitarias legítimas para distribuir malware ha aumentado un 42% interanual. El internet satelital, incluido Starlink, otorga a los atacantes independencia de los operadores de telecomunicaciones locales, permitiéndoles operar en las áreas más remotas.

La geografía del reclutamiento también se está expandiendo. Se han identificado ciudadanos de al menos 80 países en los centros de estafa. Los anuncios de empleo presuntamente relacionados con estos centros exigen cada vez más conocimiento de idiomas europeos: alemán, francés, polaco, neerlandés. Esta es una señal alarmante que indica que la geografía de búsqueda de víctimas y personal se extiende mucho más allá de Asia.

Comentario de experto: La cifra de 114 mil millones de dólares es solo la punta del iceberg. Lo más preocupante no es tanto el monto del daño, sino la evolución del modelo. Estamos presenciando la formación de un ecosistema criminal sostenible, tecnológicamente equipado y global, donde las criptomonedas actúan no solo como una herramienta, sino como un elemento clave de la infraestructura. Sin esfuerzos internacionales coordinados para regular el intercambio P2P y bloquear los flujos de stablecoins hacia direcciones sospechosas, este sector solo seguirá creciendo.