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24.07.2026
01:02

La red criminal de Asia Oriental: las pérdidas por estafas superaron los $114 mil millones, USDT se convirtió en la principal herramienta

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El análisis de la economía criminal global muestra que la magnitud de las operaciones fraudulentas en el Este y Sudeste Asiático, así como en Australia y Nueva Zelanda, ha alcanzado niveles alarmantes. Según mis estimaciones, basadas en datos de expertos, el daño total para 2025 asciende a entre $88,3 y $114,1 mil millones. Esta cifra es el resultado de una revisión cuidadosa de la metodología, que considera tanto las pérdidas oficialmente registradas como las víctimas ocultas que, por diversas razones, no recurren a las autoridades.

Para comprender la dinámica: en 2023, el daño en las mismas subregiones se estimó entre $18 y $37 mil millones. Así, en dos años, la cifra se ha triplicado aproximadamente, lo que indica una transformación sistémica de la infraestructura criminal. Entre los países con mayores pérdidas oficiales en 2024-2025, lideran China ($5,1 mil millones), la República de Corea ($3,5 mil millones) y Taiwán ($2,8 mil millones).

«Franquicia» criminal y nueva infraestructura

Observo que los sindicatos dispersos se han convertido en una red transfronteriza con infraestructura compartida. Este modelo, que puede compararse con una franquicia corporativa, integra el lavado de dinero, la trata de personas, el tráfico ilegal de migrantes y la recopilación de datos. La magnitud y complejidad de esta economía criminal ya superan las medidas de respuesta existentes, como lo confirma el análisis de los principales expertos.

Un elemento clave son los centros de estafa, complejos aislados donde se retiene a personas y se les obliga a trabajar en fraudes de inversión y románticos. Estas estructuras operan como fábricas de producción de fraudes, y su número sigue creciendo.

Criptomonedas como infraestructura de liquidación

Presto especial atención al papel de las criptomonedas, y en particular al USDT en la red TRON. Esta combinación ha creado un sistema financiero paralelo para transferencias transfronterizas casi instantáneas, baratas y seudónimas. A través de plataformas P2P y corredores extrabursátiles, los grupos criminales convierten moneda fiduciaria en stablecoins y viceversa, evitando el control bancario. Esto no es solo una herramienta, sino una infraestructura fundamental que hace que las operaciones fraudulentas sean escalables.

Las fuerzas del orden necesitan capacitarse urgentemente en el rastreo y la incautación de criptoactivos. Simplemente interrumpir las operaciones no es efectivo si los ingresos de las redes criminales permanecen fuera de su alcance.

IA y comunicación satelital: nuevos horizontes para los estafadores

Los grupos criminales utilizan activamente IA generativa, deepfakes, mensajería cifrada e internet satelital, incluido Starlink. Estas tecnologías reducen la barrera técnica para esquemas complejos: grupos pequeños pueden aplicar traducción por IA, clonación de voz y video deepfake en tiempo real. Además, se ha registrado un aumento del 42% interanual en el uso de redes publicitarias legítimas para distribuir malware.

La geografía del reclutamiento también se expande: en los complejos de estafa se han identificado personas de al menos 80 países, y los anuncios requieren conocimiento de alemán, polaco, español y otros idiomas. La presión coercitiva sobre sitios específicos no destruye la infraestructura: las redes simplemente cambian de jurisdicción y se reconstruyen a través de nuevos nodos.

Mi conclusión profesional: No estamos observando solo un aumento de las estafas, sino la creación de un ecosistema criminal global donde las criptomonedas, la IA y la comunicación satelital se han convertido en herramientas estándar. Sin la coordinación de esfuerzos internacionales y la implementación de métodos modernos de análisis de blockchain, esta amenaza solo seguirá creciendo.