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28.07.2026
15:58

Myanmar introduce la pena de muerte por fraude con criptomonedas: nueva ley contra centros de estafa

El parlamento de Myanmar, respaldado por los militares, aprobó oficialmente la Ley Antifraude en Línea (Anti-Online Scam Bill), destinada a combatir el fraude en línea y los centros de estafas con criptomonedas. El documento fue adoptado el 28 de julio en una sesión conjunta de ambas cámaras en Naipyidó. Esta decisión marca un endurecimiento de las medidas contra la industria de la esclavitud digital, que prospera en el país en medio de la guerra civil.

La pena de muerte como medida extrema

Una disposición clave de la ley es la conservación de la pena de muerte por acciones que resulten en la muerte de la víctima. Según el borrador del proyecto de mayo, se prevén penas de 10 años de prisión a cadena perpetua por violencia, tortura, detención ilegal o trato cruel con el fin de coaccionar a cometer fraude en línea. Para los operadores de centros de estafas y las personas declaradas culpables de fraude con monedas digitales, la pena máxima también alcanza la cadena perpetua.

Contexto de las criptomonedas y presión internacional

La aprobación de la ley es solo una parte de un problema a gran escala. En septiembre de 2025, el Departamento del Tesoro de EE. UU. impuso sanciones contra nueve entidades en Myanmar y diez en Camboya, implicadas en la organización de esquemas fraudulentos con criptomonedas. Uno de los centros más conocidos sigue siendo KK Park, de donde, tras una redada militar en octubre, escaparon casi 700 personas que cruzaron el río Moei hacia Tailandia.

A pesar de los intentos de las autoridades por combatir este fenómeno, incluido el corte de internet en la frontera, la construcción de centros de estafas continuó. Las investigaciones revelaron que los estafadores comenzaron a utilizar masivamente el internet satelital Starlink para eludir los bloqueos. En mayo de 2026, el FBI anunció la mayor operación contra estas redes, incautando más de 127,000 BTC (aproximadamente $8 mil millones) y liberando a unas 2,000 personas.

Mi análisis

La aprobación de la ley de pena de muerte es, sin duda, un paso político contundente, pero su eficacia genera dudas. El problema de los centros de estafas en Myanmar tiene raíces profundas: se alimenta del conflicto armado, la corrupción y el aislamiento económico. Mientras no se resuelvan estos problemas sistémicos, cualquier castigo, incluso el más severo, corre el riesgo de ser solo una herramienta para combatir a los pequeños ejecutores, y no a los organizadores, que a menudo tienen vínculos con las élites militares. El mercado de las criptomonedas, lamentablemente, sigue siendo para ellos un medio ideal para el lavado de dinero.