Crypto news

03.08.2026
20:07

Los ETF de Ethereum registraron su mejor mes desde octubre, pero la Reserva Federal enfrió el entusiasmo de los inversores.

Los fondos cotizados (ETF) al contado de Ethereum (ETH) cerraron julio con un resultado impresionante, registrando la entrada de capital más significativa en los últimos nueve meses. Sin embargo, la dinámica de la última semana del mes muestra una señal alarmante: el interés de los actores institucionales ha comenzado a desvanecerse, y la culpa es de la postura de la Reserva Federal.

El impulso de julio y el enfriamiento abrupto

Según mis cálculos, basados en datos de plataformas analíticas, en julio los fondos de Ethereum atrajeron $365,17 millones. Esta es la mejor cifra desde octubre de 2025, lo que contrasta especialmente con mayo y junio, cuando los inversores retiraron $540,88 millones y $528,99 millones de estos productos, respectivamente. Parecía que el mercado finalmente se había inclinado a favor de la segunda criptomoneda por capitalización.

Pero la recuperación resultó frágil. En la semana que terminó el 31 de julio, la entrada se desplomó de $103,9 millones a unos modestos $27,42 millones, una caída del 74%. Ni siquiera el aumento del precio de ETH pudo sostener la demanda. El 27 de julio, el activo alcanzó los $1967, un máximo de casi dos meses, pero para el viernes las cotizaciones retrocedieron a $1863.

Esta tendencia no se limita a Ethereum. Los ETF de Bitcoin perdieron $61,53 millones en el mismo período, interrumpiendo una racha de tres semanas de entradas netas. Los fondos de Hyperliquid (HYPE) registran salidas por tercera semana consecutiva, con una pérdida de $14,75 millones. El único punto brillante son los ETF de XRP, que atrajeron $14,86 millones, elevando la entrada acumulada por encima de los $1,5 mil millones.

La Fed como principal freno

El factor clave de presión es la incertidumbre macroeconómica. A finales de julio, la Fed mantuvo la tasa de interés clave en 3,50–3,75% con una votación de 9 contra 3. Es notable que tres presidentes de bancos regionales —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— votaron a favor de un aumento, citando una inflación que se mantiene obstinadamente por encima del objetivo. El mercado ya estima una probabilidad del 64% de un aumento de 0,25% en septiembre.

El presidente de la Fed, Kevin Warsh, dejó claro que el comité no tiene intención de cambiar de rumbo: «Las decisiones de este comité son de gran importancia y, si es necesario, no dudaremos». Para los activos de riesgo, incluidos los criptoactivos, esta retórica es una señal de cautela.

Si los inversores mantienen una postura de espera en agosto, la caída de julio podría prolongarse y anular todo el crecimiento mensual. Sin embargo, no se puede descartar el escenario contrario: el retorno de la demanda convertiría el repunte de julio en el inicio de una tendencia alcista global. El punto de referencia clave para el mercado es el simposio de Jackson Hole a finales de agosto, donde la Fed podría dar señales más claras sobre su política futura.

Mi conclusión: la situación actual es un ejemplo clásico de cómo los factores macroeconómicos superan la dinámica interna del mercado. Los institucionales no han abandonado el mercado, pero su apetito por el riesgo depende directamente de la política monetaria. Hasta septiembre, cuando la postura de la Fed sea más clara, la volatilidad y la cautela dominarán.