El Departamento del Tesoro de EE. UU. asesta un nuevo golpe: las criptobolsas iraníes Shelbit y Aban Tether han sido sancionadas
El Ministerio de Finanzas de EE. UU. demuestra una vez más que la industria de las criptomonedas no es una «zona gris» para los organismos reguladores. En esta ocasión, bajo las medidas restrictivas de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) cayeron dos exchanges de criptomonedas iraníes — Shelbit y Aban Tether —, así como el operador clave de la red, Siavash Keyvanpour. No se trata de acciones aisladas, sino de parte de una campaña sistemática para aislar la infraestructura financiera de Irán, y el sector cripto es uno de los principales objetivos aquí.
Según mis datos, los esquemas destapados por la OFAC impresionan por su escala. Las direcciones vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) transfirieron más de $1 millón a Shelbit, mientras que a las carteras del propio Cuerpo regresaron más de $2 millones. Esto indica que el exchange se utilizaba como nodo de tránsito para el lavado de dinero y la evasión del bloqueo financiero. Keyvanpour, que gestionaba Shelbit desde Georgia, creaba empresas fantasma en Polonia y los EAU, y sus carteras enviaron más de $2 millones a Nobitex, la plataforma iraní más grande, que ya había sido bloqueada anteriormente en junio de este año.
Es notable que Shelbit, al parecer, actuaba como una herramienta universal para operaciones en la sombra. No se trata solo de transferencias vinculadas al CGRI, sino también del lavado de decenas de millones de dólares para una red de juegos de azar. Anteriormente apareció información sobre transferencias a Binance por $676 millones, lo que subraya el alcance global de estos flujos. A su vez, Aban Tether realizaba pagos por millones de dólares a través de servicios previamente bloqueados, incluidos Nobitex, Wallex, Bitpin y Ramzinex.
La presión aumenta
Esta no es la primera acción de este tipo: EE. UU. amplía sistemáticamente la lista de sanciones contra las estructuras cripto iraníes en el marco de la directiva NSPM-2, que implica una «presión máxima» sobre Teherán. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dejó claro que no importa en qué moneda se realicen los pagos —dólares, riales o criptomonedas—, cualquier red financiera en la sombra será reprimida. Los emisores de stablecoins, como muestra la práctica, congelan rápidamente las carteras después de que estas entran en las listas negras, lo que hace que estos esquemas sean cada vez más arriesgados.
Mi análisis: Estas medidas son una señal para toda la industria. Los exchanges de criptomonedas, incluso aquellos que operan en jurisdicciones con regulación favorable, no pueden ignorar los riesgos de sanciones si sus clientes están vinculados a sujetos sancionados. Para las plataformas iraníes, esto es prácticamente una sentencia: el acceso a la liquidez y a socios internacionales se reducirá rápidamente. Por su parte, los inversores deben tener en cuenta que los factores geopolíticos se están convirtiendo en un motor clave de la volatilidad en el mercado de activos digitales.