El Bitcoin Red Team se ve obligado a volver a los modelos de IA chinos debido a las sanciones de OpenAI.

La iniciativa voluntaria Bitcoin Red Team, especializada en la búsqueda de vulnerabilidades en el ecosistema de código abierto de bitcoin, se ha enfrentado a una barrera seria por parte de los proveedores de IA estadounidenses. El líder del proyecto, CEO de AnchorWatch, Rob Hamilton, informó que el 8 de agosto integró con éxito los modelos cibernéticos de OpenAI en su flujo de trabajo, pero a la mañana siguiente el acceso fue bloqueado, a pesar de haber superado los procedimientos KYC y completado el onboarding.
Este incidente obligó al equipo a cambiar rápidamente a modelos chinos abiertos, que, según Hamilton, se están convirtiendo en una herramienta críticamente importante para los defensores. Destaca la paradoja de la situación: las empresas de IA estadounidenses, al imponer restricciones, privan a los investigadores de seguridad legítimos del acceso a los algoritmos más potentes, mientras que los atacantes no están sujetos a ningún marco regulatorio y continúan utilizando tecnologías avanzadas en su totalidad.
Respondiendo a una pregunta sobre la política de Anthropic respecto al acceso de confianza, Hamilton señaló que por ahora no ha habido problemas, pero añadió irónicamente: «Probablemente me degraden del modelo Fable a Opus, así que en cierto sentido es lo mismo». Esta declaración subraya un problema sistémico: incluso con una actitud leal por parte de los proveedores, la jerarquía de acceso a los modelos puede cambiar de manera impredecible, creando inestabilidad para los proyectos de investigación.
Recordemos que Bitcoin Red Team es un grupo voluntario de 25 expertos que combina la revisión manual de código con el análisis de IA. Al 9 de agosto, habían logrado identificar 1288 vulnerabilidades críticas y de alto nivel en los repositorios de bitcoin. Hamilton y su colega bajo el seudónimo calle ya han bromeado diciendo que están comenzando un «período muy chino en sus vidas».
Es notable que, a pesar de los bloqueos, el equipo continúa utilizando modelos cibernéticos occidentales cuando es posible, destacando sus «resultados asombrosos». Sin embargo, la mayor parte de los gastos en IA — casi el 75% — sigue correspondiendo al modelo chino Kimi K3, y la cuota de Qwen 3.8 de Alibaba también está creciendo constantemente. Los costos totales del proyecto en IA ya han superado los $58,000, lo que habla de la escala y la seriedad del trabajo realizado.
Mi análisis: Esta situación es un claro ejemplo de cómo la presión geopolítica en el frente tecnológico golpea a los propios impulsores de las restricciones. Al intentar contener a China, las empresas estadounidenses están empujando de hecho a investigadores de seguridad clave hacia los brazos de los competidores, estimulando el desarrollo y la adopción de soluciones de IA chinas en infraestructuras críticamente importantes. Esto no solo socava el liderazgo de EE. UU. en IA, sino que también crea riesgos a largo plazo para la ciberseguridad global.