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10.08.2026
11:35

Exjefe del Pentágono: La Ley de Claridad es una cuestión de seguridad nacional, no solo una regulación

USA США

Mark Esper, quien ocupó el cargo de Secretario de Defensa de los Estados Unidos, ha hecho una declaración contundente, instando al Senado a aprobar de inmediato la Clarity Act. En su artículo de análisis, subraya que el proyecto de ley, que define la estructura del mercado de activos digitales, va mucho más allá de la regulación financiera y afecta directamente los intereses estratégicos de América.

Esper argumenta que durante las últimas ocho décadas, el dominio global de los Estados Unidos se ha construido no solo sobre el poder militar, sino también sobre el control del dólar y la infraestructura de pagos mundial. Son precisamente estas palancas las que otorgan a Washington la capacidad de aplicar sanciones y ejercer supervisión sobre los flujos financieros globales. La aparición de una nueva infraestructura blockchain y de las stablecoins vinculadas al dólar, en su opinión, podría redistribuir radicalmente el equilibrio de poder. Si los Estados Unidos no establecen las reglas del juego, lo harán otros países.

Como principal oponente geopolítico, Esper señala a China. Pekín, según afirma, está desarrollando activamente sistemas de pago controlados por el Estado, buscando reducir su dependencia de la supervisión estadounidense y socavar la hegemonía del dólar. En este contexto, la Clarity Act debe considerarse no como una ley ordinaria de servicios financieros, sino como una medida de importancia crítica en el ámbito de la seguridad nacional.

El exfuncionario, que ahora forma parte del consejo asesor global de Coinbase, presta especial atención al llamado «vacío regulatorio» en los Estados Unidos. Subraya que la incertidumbre actual no solo frena el desarrollo del mercado, sino que está empujando activamente a las empresas, el capital y la influencia tecnológica hacia jurisdicciones extranjeras. La aprobación de la Clarity Act, según su lógica, devolvería esta actividad al campo regulatorio de los Estados Unidos, extendiendo a los exchanges, corredores y distribuidores los requisitos de la Bank Secrecy Act en cuanto a los procedimientos AML/KYC.

Esper también enfatiza la ampliación de los poderes del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos sobre los activos digitales a través de la sección 311 de la ley USA Patriot Act. Esto, según sus palabras, fortalecería el arsenal de sanciones y permitiría ejercer presión de manera más efectiva sobre Corea del Norte, los sindicatos criminales y otros regímenes bajo sanciones.

Para concluir su columna, plantea la cuestión de la competencia económica, señalando que el liderazgo de los Estados Unidos depende directamente de si los desarrolladores y las empresas innovadoras permanecen dentro de la jurisdicción estadounidense. Recuerdo que el 6 de agosto, el Senado pospuso la votación procesal sobre la Clarity Act, trasladando su consideración a mediados de septiembre.

Mi comentario: La argumentación de Esper refleja una creciente conciencia en los círculos políticos de los Estados Unidos de que las criptomonedas no son simplemente un activo especulativo, sino una herramienta de influencia geopolítica. Sin embargo, vincular la regulación del mercado con la seguridad nacional es una espada de doble filo: puede tanto acelerar la aprobación de la ley como conducir a un control excesivamente estricto que ahogue la innovación de raíz. La dilación del proceso solo agrava la incertidumbre, que hoy es el principal enemigo de la industria cripto estadounidense.