Tether en la mira: Por qué EE. UU. puede congelar el USDT de cualquier ruso en cualquier momento
La tesis clave que se debate actualmente en la comunidad profesional suena extremadamente dura: el emisor del mayor stablecoin, Tether Limited, mantiene el control total sobre cada USDT emitido, independientemente de dónde se almacene. Esto significa que la congelación de activos no es una amenaza hipotética, sino una herramienta real que puede aplicarse a cualquier titular ruso del token.
Con esta declaración se pronunció el presidente de PSB, Piotr Fradkov, cuyo banco está desarrollando activamente su propia infraestructura de pagos basada en el stablecoin en rublos A7. Según sus palabras, ya ha habido precedentes: los fondos se congelaron no solo a propietarios implicados en actividades ilícitas, sino también por instrucción directa de la administración estadounidense. Entre los afectados se encontraban grandes tenedores de Irán y Rusia.
Mecanismo de control: por qué USDT no es tan descentralizado como parece
Fradkov describió en detalle el mecanismo que los novatos suelen pasar por alto: el emisor retiene el poder sobre cada token, sin importar dónde se encuentre. Incluso transferir USDT a una billetera no custodiada o fría no garantiza protección contra el bloqueo por parte de la empresa. Esto destruye la ilusión de que transferir fondos a una dirección "propia" los hace inalcanzables para el control externo.
En la práctica, esto ya ha funcionado. En los últimos años, activos significativos de propietarios de Irán y Rusia han sido congelados, y las decisiones no se tomaron solo por la vinculación de los tenedores con actividades ilícitas. Fradkov destacó por separado el papel de las autoridades estadounidenses: Tether bloqueó fondos simplemente por orden de la administración de EE. UU., lo que convierte un instrumento formalmente privado en un activo gestionado desde el exterior.
Fradkov explica esta dependencia por la estructura de las reservas. La empresa emisora de USDT se encuentra entre los mayores tenedores de bonos del Tesoro de EE. UU., por lo que el vínculo con el dólar y el mercado de deuda estadounidense no desaparece. La tecnología ha cambiado, pero la dependencia persiste: incluso una herramienta digital moderna sigue siendo completamente gestionada por el emisor.
Qué significa esto para el mercado ruso
La advertencia se produjo en medio de una rápida reducción de la oferta de USDT. La capitalización del mayor stablecoin cayó a un ritmo récord a principios de agosto, y los analistas vincularon esta salida con la huida de los inversores de activos de riesgo.
Fradkov planteó el tema de los riesgos mientras promovía una alternativa: el stablecoin en rublos A7A5. Según sus datos, el volumen de negociación del token alcanzó casi $140 mil millones desde su lanzamiento, y la plataforma A7 procesa hasta 2000 pagos al día. Los clientes habituales del sistema son 15 mil empresas de diversa escala, desde grandes exportadores hasta pequeñas empresas y particulares. A través de A7, los usuarios privados pagan vacaciones, tratamientos médicos y estudios en el extranjero.
La posición del representante de PSB coincide con la actitud de las autoridades. Los reguladores rusos calificaron este verano a los emisores extranjeros como un eslabón vulnerable precisamente por la capacidad de EE. UU. de influir en los creadores de monedas y congelar los activos de los tenedores. Sin embargo, el Estado no cerró por completo el acceso a los tokens en dólares. A partir del 1 de septiembre de 2026, los inversores calificados obtendrán la posibilidad legal de comprar USDT y USDC a través de plataformas nacionales con licencia, y las empresas podrán utilizarlos en liquidaciones de comercio exterior.
Mi opinión
La situación revela una contradicción fundamental: USDT no es una "criptomoneda" en el sentido clásico, sino un instrumento de deuda digital subordinado a la jurisdicción de EE. UU. Para el mercado ruso, esto significa que cualquier liquidación en stablecoins conlleva un riesgo político que no puede neutralizarse con trucos técnicos. El desarrollo de alternativas en rublos no es una cuestión de conveniencia, sino de seguridad estratégica.