La actividad en la red de bitcoin se ha desplomado hasta los mínimos de 2018: ¿señal de reversión o falsa esperanza?
La red de Bitcoin muestra una dinámica preocupante: el número de direcciones activas ha caído a niveles que se observaron por última vez durante el profundo mercado bajista de 2018-2019. Según mi análisis de los datos de la red, la media móvil de 30 días (EMA30) descendió a 609 688 direcciones activas al 19 de julio de 2026, apenas por encima del mínimo de 570 710 registrado en julio de 2018. El panorama es similar con la media de 100 días (EMA100): 621 957 direcciones al 27 de julio frente a 605 433 en enero de 2019.
¿Qué significa esta caída?
Las direcciones activas son carteras únicas que han realizado al menos una transacción al día. Es importante entender: un solo usuario puede controlar múltiples direcciones, por lo que este indicador no equivale al número de participantes de la red. No obstante, una actividad tan baja señala un interés extremadamente débil en el uso de la red y, en consecuencia, la ausencia de una afluencia de nuevos usuarios.
La comparación con el ciclo anterior plantea interrogantes. En diciembre de 2018, cuando Bitcoin alcanzó su mínimo histórico de $3 206, ambas medias móviles se encontraban en niveles más altos: EMA30 — 625 967, EMA100 — 632 754. Además, los mínimos de actividad no coincidieron temporalmente con el mínimo de precio: la EMA30 alcanzó su mínimo 166 días antes, y la EMA100, 44 días después. Esto sugiere que no existe una sincronía directa entre la caída de la actividad y el cambio de tendencia del precio.
Situación actual: ¿se ha formado el suelo?
El mínimo de precio del período actual se produjo en $58 535 (30 de junio de 2026). Es interesante que los mínimos de actividad lo siguieron con un desfase de 19 y 27 días, tras lo cual ambas medias se revirtieron al alza y, para el 8 de agosto, subieron a 664 764 y 640 603, respectivamente. Esta "recuperación conjunta" del precio y las métricas de la red parece alentadora y podría indicar la formación de un suelo de precio.
Sin embargo, aquí hay un matiz importante. La caída de la actividad a niveles de 2018 no es una señal independiente de compra. Es más bien un punto de referencia histórico que establece un marco para la comparación, pero no garantiza un cambio de tendencia. Una ruptura por debajo del nivel de $58 535 refutaría por completo la hipótesis del suelo, mientras que un cierre por encima de los mínimos de actividad de julio solo confirmaría la recuperación actual.
Mi opinión: El mercado se encuentra en una fase de recuperación cautelosa, pero depender exclusivamente de la métrica de direcciones activas sería un error. Ahora es importante vigilar que el precio se mantenga por encima del mínimo de junio y si la actividad puede continuar creciendo. Solo la combinación de estos factores dará confianza en que realmente estamos viendo la formación de un suelo, y no un respiro temporal antes de una nueva ronda de caídas.