El fork BIP-110 se ha quedado 300 bloques por detrás de la red principal de bitcoin: la dificultad no se reduce

La rama BIP-110, separada de la red principal de Bitcoin, muestra un retraso crítico respecto a la red principal, superando los 300 bloques. Esto no es simplemente un fallo técnico, sino un resultado lógico de la dificultad de minería heredada, que asciende a 127,48 billones. El fork no puede reducir este indicador hasta que complete un ciclo completo de 2016 bloques, es decir, hasta alcanzar la altura #963 647.
El problema se agrava por el hecho de que el hashrate actual de la rama representa solo fracciones de un porcentaje de la potencia computacional de la cadena principal. Esto es precisamente lo que crea una brecha temporal colosal: las estimaciones varían desde 350 días hasta 25 años, dependiendo de qué proporción de hashrate se incluya en el modelo. Con una potencia tan baja, el proceso podría prolongarse durante décadas, lo que pone en duda la viabilidad de este fork como red independiente.
Para comprender la magnitud: en condiciones normales, la red de Bitcoin completa un período de 2016 bloques en aproximadamente dos semanas. Aquí, sin embargo, con el nivel actual de participación de los mineros, este proceso se extiende hasta plazos absurdos. Este es un ejemplo clásico de cómo un hard fork, que no ha asegurado suficiente apoyo por parte de los pools de minería, cae en la "trampa de la dificultad": un estado del que la salida es extremadamente lenta o incluso imposible sin intervención externa.
Mi conclusión como analista: la rama BIP-110, muy probablemente, enfrentará una degradación gradual de la red. Si en los próximos meses no ocurre una afluencia repentina de hashrate, el fork corre el riesgo de convertirse en una "cadena muerta": un ejemplo de cómo una idea técnicamente fundamentada se estrella contra la dura realidad de la economía de la minería. Los inversores y tenedores de activos en esta rama deberían reconsiderar sus riesgos.