AgiBot supera por primera vez a Unitree: un nuevo equilibrio de fuerzas en el mercado de robots humanoides

La primera mitad de 2026 estuvo marcada por un cambio histórico de liderazgo en el segmento de los robots humanoides. Según mi análisis de los datos de Smart Analytics Global (SAG), la china AgiBot superó por primera vez a Unitree, ocupando una posición dominante en el mercado mundial. El volumen de entregas de AgiBot alcanzó aproximadamente 8400 unidades, lo que corresponde a una cuota de mercado del 44%, mientras que Unitree, con alrededor de 5900 dispositivos, cayó al segundo puesto con un 31%.
En total, entre enero y junio, los fabricantes enviaron alrededor de 19 100 humanoides, lo que supone un crecimiento de más del triple en comparación con el mismo período del año anterior. Es notable que las empresas chinas prácticamente hayan monopolizado la industria: representan el 97% de todas las entregas mundiales.
Cambio de los experimentos a la industria
La conclusión clave que extraigo del informe es el cambio radical en la estructura de la demanda. Si hace un año los humanoides se utilizaban principalmente con fines de investigación, ahora más del 70% de las entregas corresponden a tareas industriales y comerciales (frente a aproximadamente el 50% en la primera mitad de 2025). Los robots se integran cada vez más en líneas de producción y operaciones de almacén, donde se requieren acciones físicas repetitivas.
Sin embargo, es importante entender que ritmos de envío tan elevados no siempre reflejan los ingresos reales. Una parte significativa de las entregas son plataformas para proyectos piloto y desarrollo de software, lo que indica una etapa temprana de monetización, no una implementación masiva.
Diferencias estratégicas de los líderes
La competencia entre AgiBot y Unitree se basa en enfoques diferentes. Unitree se ha ganado una reputación gracias a soluciones asequibles para investigadores y desarrolladores, mientras que AgiBot se ha centrado en ampliar su cartera industrial. La brecha de 2500 unidades no es solo una cifra, sino una señal de que el mercado prefiere escenarios prácticos en lugar de modelos de demostración.
La geografía de las entregas también se está expandiendo: los fabricantes chinos están aumentando activamente sus exportaciones, desafiando a los competidores estadounidenses y europeos en sus propios territorios.
Pronósticos y barreras de crecimiento
SAG espera que, al cierre de 2026, las entregas mundiales se acerquen a las 60 000 unidades con unos ingresos de aproximadamente $1,6 mil millones, y que para 2027 el mercado se duplique hasta casi $3 mil millones. Para 2030, el volumen podría alcanzar los 500 000 robots. Pero, en mi opinión, el factor clave no será la capacidad de producción, sino la madurez tecnológica. Entre los principales obstáculos se encuentran la escasez de datos reales para el entrenamiento, las limitaciones de los modelos de IA, la fiabilidad, la precisión de las manipulaciones, la seguridad y el costo.
Los modelos multimodales VLA y world están evolucionando rápidamente, pero por ahora se encuentran en una fase incipiente. La industria está al borde de la transición de demostraciones llamativas a un trabajo fiable en el mundo real, y es precisamente esta barrera la que determinará a los futuros líderes. Además, los riesgos geopolíticos, incluidas las recientes restricciones de Estados Unidos a la importación de robots extranjeros, podrían dificultar seriamente la expansión de las empresas chinas.
En cuanto a los robots domésticos, según mi evaluación, los humanoides universales para el hogar seguirán siendo un producto de nicho al menos hasta principios de la década de 2030 debido a la complejidad e imprevisibilidad de los entornos residenciales.
Mi comentario: El cambio de líder es un resultado lógico de la evolución del mercado. AgiBot no ganó gracias a tecnologías revolucionarias, sino por acertar con precisión en la demanda industrial. Sin embargo, los inversores deben ser cautelosos: los volúmenes de entrega actuales pueden crear una ilusión de madurez, mientras que la rentabilidad real y la fiabilidad de los sistemas siguen en entredicho. Los próximos 12 a 18 meses serán decisivos para poner a prueba estas ambiciones en la práctica.