El capital extranjero regresa: los no residentes de países amigos establecieron un récord de compras de acciones rusas
En julio ocurrió un evento significativo en el mercado bursátil ruso que podría señalar un cambio en la tendencia a largo plazo. Los inversores no residentes de jurisdicciones amigas actuaron por primera vez en mucho tiempo como compradores netos, adquiriendo acciones por 15,3 mil millones de rublos. Esta es la cifra más alta desde noviembre de 2020, lo que convierte el evento no solo en un detalle estadístico, sino en un marcador del cambio de sentimiento entre los grandes actores extranjeros.
Hasta ese momento, los extranjeros habían reducido constantemente sus inversiones, actuando como vendedores netos. El cambio de su papel al contrario es una señal importante para el mercado, que en los últimos años ha vivido principalmente de la demanda interna. El término «neto» aquí es fundamental: se refiere a la diferencia entre el volumen de valores comprados y vendidos, es decir, a la entrada real de capital, no a operaciones puntuales.
Quién estuvo detrás de las operaciones: minoristas contra institucionales
Los principales beneficiarios y impulsores de este proceso fueron los inversores minoristas. Las personas físicas adquirieron valores por 24,4 mil millones de rublos, superando significativamente a todos los demás participantes en volumen de compras netas. Fueron ellos quienes proporcionaron al mercado la liquidez y el apoyo necesarios durante todo el mes.
En el otro lado de la barrera se encontraron las organizaciones financieras no crediticias. Se deshicieron de acciones por 37,9 mil millones de rublos, lo que supuso para ellas un volumen récord de ventas desde 2020. Los bancos sistémicamente importantes también redujeron activamente sus posiciones, vendiendo valores por 22,7 mil millones de rublos y añadiendo oferta al mercado. Así, observamos una transferencia clásica de acciones de los gigantes institucionales a los inversores privados y extranjeros.
Rentabilidad de los instrumentos: bitcoin fuera de competencia
Es notable que en el mismo conjunto de datos el regulador registró también el panorama completo de rentabilidad de los instrumentos durante julio. El líder absoluto fue la criptomoneda bitcoin (BTC), que generó un 10,1% — superior al rendimiento de cualquier sector del mercado ruso. A modo de comparación, los mejores resultados entre las industrias de RF los mostraron la producción química (7,9%), el transporte (5,5%) y la construcción (4,9%).
En la parte media de la lista se ubicaron los bonos corporativos, el sector de TI (2,2%) y los OFZ (2,0%). El oro generó un 1,5%. Lo peor del mes lo cerraron los bonos de sustitución (-0,9%), el índice de la Bolsa de Moscú (-1,2%) y el sector de metales y minería, que se convirtió en el claro rezagado con un resultado de menos 6,1%. Este contraste entre la dinámica de las criptomonedas y los activos tradicionales rusos subraya hacia dónde se dirigen actualmente los capitales más arriesgados.
Mi opinión: El regreso de los no residentes es una señal positiva, pero cautelosa. Indica que algunos inversores extranjeros comienzan a adaptarse a las nuevas condiciones y buscan oportunidades en activos infravalorados. Sin embargo, las ventas récord por parte de los institucionales locales sugieren que aún no se ha formado un consenso entre los grandes actores. El mercado sigue siendo rehén de la demanda minorista, lo que lo hace volátil y sensible a los cambios en las tasas de interés. Por ahora, esto es más un repunte puntual que una tendencia sostenida hacia la repatriación de capital.