Crypto news

11.08.2026
18:48

Una estadounidense se encontró en el centro de un sonado robo criptográfico de $5 millones: el esquema, las víctimas y los rastros de lujo

El mundo de los activos digitales vuelve a estar conmocionado por una audaz estafa que ha expuesto vulnerabilidades incluso en las carteras más protegidas. En el centro de la investigación se encuentra la ciudadana estadounidense Tiffany Milanovich, a quien mi colega analista ZachXBT vincula directamente con el robo de fondos por un valor de al menos $5 millones. No se trata de un hackeo de código ni de una explotación de contratos inteligentes, sino de una ingeniería social clásica, pero no por ello menos destructiva.

Milanovich, según los datos de mi investigación, desempeñaba el papel de «operadora de llamadas» en un grupo criminal. Su tarea consistía en hacerse pasar por un empleado del servicio de soporte de servicios cripto para convencer a las víctimas de que entregaran el control de sus activos. Tras vaciar las cuentas, según se informa, grababa videos burlándose de los afectados, un detalle que pinta el retrato no solo de una estafadora, sino de una criminal cínica y segura de su impunidad.

Mecánica del ataque: de correos falsos a carteras vacías

El esquema en el que participaba Milanovich estaba pulido hasta el más mínimo detalle. El grupo, que operaba bajo los seudónimos «bled» y «harm», creaba sitios de phishing que imitaban plataformas reales. Las víctimas eran propietarios tanto de carteras de hardware como de cuentas en exchanges centralizados. En junio de 2026, una de las afectadas perdió $1,2 millones en bitcoins y Ethereum almacenados en un Trezor. El ataque comenzó con un correo falso en nombre de BitcoinIRA, lo que subraya el nivel de preparación de los delincuentes. Es notable que una parte significativa de los fondos robados aún no haya sido retirada de las direcciones on-chain, lo que deja una posibilidad teórica de rastrearlos.

Otro episodio, fechado en octubre de 2025, reportó al grupo $500,000 en bitcoins robados de una cuenta de Coinbase. Milanovich, según los datos disponibles, incluso se quejó entonces de su «pequeña parte» y publicó capturas de pantalla de las transacciones, lo que indica su participación activa en la distribución de las ganancias.

Rastros de lujo y el panorama general de amenazas

¿Qué hacía Milanovich con lo robado? A juzgar por su actividad en redes sociales, no dudaba en gastar los fondos en artículos de lujo y juegos de azar. Las apuestas en casinos con el dinero de las víctimas, así como los videos «presumidos» editados para exagerar la magnitud de los robos, se convirtieron en su sello distintivo. Además, mi investigación revela una conexión entre Milanovich y John «Lick» Dagita, quien fue arrestado en San Martín en marzo tras acusaciones de robo de criptomonedas incautadas por las autoridades estadounidenses.

Este caso es solo la punta del iceberg. El FBI registró más de 80,000 quejas sobre suplantación de identidad de empleados de soporte técnico y organismos gubernamentales solo en 2025, y las pérdidas superaron los $2,9 mil millones. Los datos de Chainalysis indican un aumento de este tipo de esquemas en el sector cripto de casi un 1400% en un año. Esta es una señal alarmante: mientras la industria perfecciona la protección técnica, los estafadores apuestan por el factor humano.

Mi perspectiva: Esta historia es un recordatorio de que incluso las carteras más avanzadas son inútiles si el usuario entrega las claves por sí mismo. La comunidad cripto debe dejar de depender solo de la tecnología y comenzar a implementar activamente la autenticación multifactor y la educación de los usuarios. Hasta que no cambiemos la cultura de seguridad, estos esquemas seguirán prosperando y las víctimas seguirán perdiendo millones.